Atrévete

"Lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos con lo que han hecho de nosotros". Sartre

jueves, 28 de febrero de 2019

Aprender a ser

Learning to Be es uno de los cuatro pilares de la Educación,  descrito por  Jacques Delors en su reportaje para la  UNESCO en Educación para el siglo XXI. Se centra en cómo los niños y jóvenes  "aprenden a ser" y qué pueden hacer los centros educativos para que, lo que aprendan sea positivo, constructivo y posibilitador no solo para  sus propias vidas sino también para  la salud y bienestar de sus comunidades.


Los jóvenes, a menudo están tan ocupados en el "hacer" que no tienen tiempo para el "ser". Muchos, terminan confundidos y en crisis por su identidad como personas. Preguntamos a los jóvenes qué quieren ser de mayores, pero rara vez les preguntamos quién quieren serqué clase de persona quieren llegar a ser. Impartimos en nuestras clases contenidos y experiencias, pero no les damos tiempo para que ganen sabiduría. Así, no es sorprendente que crezcan las alertas sobre la salud mental de los jóvenes. Se diría que no estamos alimentando lo suficientemente  al "lobo bueno", según palabras de Sue Roffey.


Entonces, ¿cómo puede la educación ayudar a la próxima generación a aprender formas de "ser" que capaciten a los jóvenes para llegar a ser lo mejor de ellos mismos, desarrollar confianza en sí mismos, aumentar sus posibilidades de resiliencia ante los desafíos y tener una clara y positiva identidad que aumente el respeto consigo mismo, con cualidades positivas y auténtico bienestar?

Existen diversos programas en esta línea de trabajo. Entre ellos, el Cuaderno Losias, que nació con esa vocación. Ayudar a niños y jóvenes a conocer su ser interior, desarrollar sus fortalezas, relacionarse en armonía con el entorno, controlar sus pensamientos, sus emociones,  aprendiendo a  interpretarlas, saber gestionarlas y expresarlas de una manera adecuada y posibilitadora, caminando hacia el descubrimiento de su propósito de vida; el cual, se erigirá como estandarte de futuros pensamientos, acciones y hábitos y al fin, su destino.

¿Religión o Educación en valores?

Este dilema se les presenta a las familias cada curso. ¿En qué criterios se basan para tomar la decisión? Claramente, los alumnos que no provienen de familias católicas eligen directamente la asignatura de Educación en valores; bien para evitar ser adoctrinados en una religión que no es la suya, o porque evitan la religión católica a toda costa.  Entre las familias que se consideran católicas, una parte elige religión  para que sus hijos aprendan y mantengan las costumbres de su fe. Pero, otro porcentaje se decide por educación en valores, en función del profesor de la asignatura o por otros motivos.

Cuestionar los motivos de las familias, es en realidad una pérdida de tiempo y no tiene otro sentido que el de analizar las causas por si quieres promocionar tu asignatura para tener más alumnos. 

Por otra parte, lo que considero más interesante para la escuela, es que, es, la única vez, en que se hace una división de la clase y los profesores tienen la oportunidad, extremadamente valiosa, en mi opinión, de poder trabajar con un número reducido de alumnos en ambas partes.

Tratando las dos asignaturas en su conjunto, nos encontramos con dos sesiones semanales maravillosas, para trabajar en los valores de nuestro centro educativo. Por supuesto, respetando la idiosincracia y el currículo de cada una de ellas. ¿Qué quiero decir? Pues que tenemos una oportunidad única para difundir y educar a nuestro alumnado en los principios de respeto, solidaridad, gratitud, amor, alegría, optimismo, esperanza... cualquier valor que esté identificado en nuestro proyecto educativo. ¿He nombrado alguno que no se pueda trabajar desde la perspectiva de la religión católica? Yo creo que no. 

Trabajar valores universales, desde dos perspectivas distintas puede ser muy enriquecedor para los alumnos y para los profesores. Romper  esa dicotomía, a veces, fruto de prejuicios, es algo necesario si queremos cambiar nuestro centro educativo y construir un modelo de desarrollo personal desde el interior y que produzca efectos duraderos y visibles.

Lo importante, es que se trabajen los mismos valores desde todos los ángulos posibles, para alcanzar el ser interior de la comunidad educativa. Solo así, con nuestro ejemplo, nos centramos en lo que nos une, y no en lo que nos diferencia. Y pasamos de un estado mental eficiente aparente, a un estado mental eficaz, mejorando la convivencia y el rendimiento académico.

Esto, es tan sencillo como que los profesores de religión  y los de educación en valores planifiquen su asignatura juntos, organizando la distribución de valores y poniendo objetivos comunes que beneficien al grupo clase en su conjunto. Los alumnos han de sentir esta unidad. Han de ser conscientes de que caminan juntos hacia los mismos objetivos: aquellos que están en el PE. Valores que configurarán su seña de identidad como alumnos  de ese centro educativo en particular.


¿A ti qué te parece?


miércoles, 27 de febrero de 2019

Un proyecto educativo para la evolución interior



A menudo, la redacción del proyecto educativo de un centro, se convierte en una de las peores pesadillas para los equipos directivos. Algunos, faltos de tiempo, se conforman con  documentos frankestein, sin alma, elaborados a la manera de corta y pega, aburridos de leer, muy poco inspiradores para el claustro y con una carencia absoluta de identidad personal y corporativa. 

Una mayoría de proyectos habla de educación integral, de respeto de los valores de convivencia, de enfoques transversales...,  bonitas palabras que pocas veces se manifiestan en actividades con efectos duraderos en el alumnado. 

En mi opinión es el documento más importante del centro y debería estar más presente en la vida cotidiana, como si fuera un códice sagrado, un manual por excelencia, que abarca todos los ámbitos que se trabajan en el centro desde un talante particular, desde unos VALORES comunes, consensuados y que se deben ver reflejados de manera clara y evidente en el funcionamiento general del centro: las programaciones de clase, las actividades complementarias y extraescolares, la organización del profesorado, del alumnado... todo.


La asunción de unos valores comunes, debe ser total por parte de toda la comunidad educativa, no de una manera impositiva, sino como fruto de un deseo consciente y voluntario de pertenecer a un    proyecto educativo en el que todos suman. Cada miembro utiliza sus fortalezas para el crecimiento de la comunidad educativa. Sin competiciones, sin envidias, sin recelos y sin afán de protagonismo. Basta solo la disposición personal a ver  siempre  lo mejor del otro y aquello que nos une, y no lo que nos diferencia.


Los equipos directivos, deben ser hábiles para detectar las fortalezas del claustro y potenciarlas dentro de los centros. Solo así, el profesorado se siente valorado, respetado y feliz con todas sus aportaciones. Solo así fluye la tarea, en el sentido que muy bien explica Mihaly Csikszentmihaly.  Solo así se consigue la felicidad del individuo y por ende del sistema.

Así como los franceses se sienten orgullosos de los valores que inspiran su república: liberté, egalité, fraternicé, cada escuela o instituto, debería escoger tres o cuatro valores recogidos en su proyecto educativo y que puedan actuar como sus propias señas de identidad.  Han de ser estos valores los que prevalezcan como hilo conductor del día a día en el centro.

Y es una pena que a veces,  todo ello queda diluido en una profusión, sin sentido, de celebraciones automáticas, episódicas, sucesivas (la Paz, el día del Libro, carnaval, fallas, charlas, ...) que marcan el año escolar pero que apenas dejan una huella visible en el alumnado.  Mi propuesta va mas allá de unas simples actividades, a menudo organizadas superficialmente, apenas consensuadas  y siempre de cara a la galería,  más que centradas en la evolución interior del ser humano. "Las actividades deben ser pensadas para que produzcan flujo, es decir, que requieran el aprendizaje  de habilidades, establezcan metas, produzcan retroalimentación  y hagan posible el control. Han de facilitar la concentración y la involucración." "Tales actividades de flujo tienen como función primaria ofrecer experiencias agradables. Por la manera en que están construidas, ayudan a participantes y y a los espectadores a lograr un estado mental ordenado que es muy agradable"(Mihaly Csikszentmihaly)

El profesorado, se encuentra a menudo sobreocupado en clases de refuerzo (que muchas veces no son tan necesarias o que pueden ser gestionadas de otra manera), con el mero fin de llenar todas sus horas disponibles. Mucho mas valioso sería para la comunidad que dedicaran  su  tiempo a poner en marcha iniciativas interesantes que promuevan el desarrollo interior del alumnado.  Existe una tendencia a pensar que si no se ocupan todas las horas de los maestros, estos no hacen nada; pero esto no es así. Si realmente supiéramos lo que le interesa a cada profesor, veríamos cómo es posible permitirle que organice su tiempo en función de sus proyectos, sus habilidades  y sus aportaciones. Permitir tiempo de reunión entre colegas, más allá de los rutinarios claustros o ciclos, es la base para la puesta en marcha de programas creativos y útiles y para el diseño de actividades de flujo que permitan evolucionar a los centros educativos desde una perspectiva humanista.

¿Tú qué opinas?








jueves, 21 de febrero de 2019

Silencio en las aulas

¿Por qué  el método LOSIAS da tanta importancia  al silencio?
Por muchos motivos. 

A veces, en la escuela es muy difícil  encontrar el silencio. Es posible que se produzca durante los momentos en que los alumnos hacen un control o mientras esperan a ser preguntados en clase. Algunos profesores o maestros, son afortunados y también disfrutan del silencio del alumnado durante sus explicaciones. Pero no es muy habitual. El murmullo continuo, los diversos ruiditos con sillas u objetos, los sonidos provenientes de otras clases, las carreras por los pasillos... son tolerados cada día sin que muchas veces seamos conscientes del perjuicio que producen, no solamente en la atención y concentración del alumnado y el profesorado, sino también en el crecimiento y la evolución personal.

En algunos centros educativos, el ruido es tan habitual que ya apenas es percibido por los sentidos, se considera normal y hay quien hasta le gusta porque lo identifica con vida y jolgorio. No ser consciente del entorno ruidoso en que que nos desenvolvemos, no evita las consecuencias  negativas a las que estamos siendo expuestos y el peligro que corre el equilibrio interior de los miembros de la comunidad educativa, sin mencionar el empobrecimiento del rendimiento académico de los alumnos.

El ruido, adormece nuestro ser interior y acalla las voces de la conciencia. A más ruido, mayor dispersión de la atención y la concentración y menor tiempo para la reflexión y la interiorizacion de conceptos y experiencias. Además, la responsabilidad se diluye, porque si el alumno/a no entiende las explicaciones de su profesor/a, la última consideración que tendrá en cuenta, es que quizás no puso lo mejor de sí mismo en la interacción. Siempre encontrará causas externas que justificarán su falta de conocimientos. De los alumnos, podremos escuchar frases como "es que no se callan", "Fulanito hace mucho ruido", "hacen ruido en el pasillo", "se oye el audio de inglés de la clase de al lado", "es que están gritando los de la otra clase", etc.

Además, el ruido sostenido es una fuente de estrés adicional. Si trabajamos en un entorno donde reina la calma y el silencio, al acabar la jornada escolar, no estamos tan cansados ni tenemos tanta fatiga mental.  Uno de los mayores retos que tenemos los profesores es lograr un centro educativo tranquilo, respetuoso y silencioso de tal manera que las clases fluyan, las ideas encuentren mentes fértiles para crecer y la convivencia sea fácil y agradable.

No voy a decir que sea fácil, pero me niego a creer que sea imposible. Es preciso educar en el respeto y el uso de un tono de voz adecuado a la situación desde los primero años del colegio. Cuando el profesorado es consciente de ello y lo transmite a sus alumnos con su ejemplo, los alumnos imitan sin dificultad. Necesitan un modelo claro. Un maestro/a que les hable desde su ser interior y hacia su ser interior. Cuando el diálogo va de alma a alma, el mensaje es bien recibido y comprendido. Después hay que ser muy constante, para afianzar lo conseguido. Un tono de voz bajo y dinámico dirigido al ser interior de nuestro alumnado  es mucho más efectivo y convincente que todos los  gritos y amenazas que podamos hacer.

Otras veces se confunde una clase amena y participativa co el caos Algunos piensan que son muy buenos maestros porque dan rienda suelta  a sus alumnos en clase, dejándoles ir de aquí para allá, hablarse a gritos, porque les dejan expresarse y divertirse mientras "aprenden". Puede que sea así visto desde un punto de vista superficial, pero nada más lejos de la realidad desde un punto de vista  educativo y humano.

Para empezar, aunque nos parezca que los alumnos lo están pasando bien, no es cierto. Unos pocos, es posible que estén disfrutando con el jaleo, pero más del 80% del alumnado, disfruta más cuando las clases están bien estructuradas y hay calma y ambiente de trabajo adecuado. ¿Significa eso que tengan que estar callados? NO. Significa que les gusta trabajar en entornos donde pueden escuchar a sus compañeros, intervenir con sus ideas y encuentran el sentido de lo que hacen. Una clase serena, mantiene la cohesión y no pierde de vista los objetivos de la tarea. Tener metas comunes les hace sentirse parte de algo y el profesor puede guiar el aprendizaje desde una posición de respeto mutuo procurando un entorno de clase agradable, respetuoso y enriquecedor. 

Disfruta del silencio.














lunes, 18 de febrero de 2019

Meditación guiada para equilibrarnos en menos de 20 minutos

Existen muchos tipos de meditaciones. La que os propongo ahora, es una de las más completas que conozco, ya que incide en cada uno de los centros energéticos, detectando los bloqueos que pueda haber y disolviéndolos en ese mismo momento. Si estas afligido/a por algo, después de hacerla vas a sentirte mucho mejor. Puedes repetirla varios días seguidos para consolidar sus beneficios.
Es una meditación que puedes encontrar en inglés en Insight Timer, dirigida por la Dra. Christie Smirl.
Me pareció tan fantástica, que la traduje para mis amigas. Ahora, la dejo aquí para que la disfrutéis todos vosotros. Para escucharla, haz clic en la imagen.

domingo, 17 de febrero de 2019

¡ A meditar!

¿Has pensado alguna vez en empezar a meditar? Seguro que has leído en algún sitio sobre las bondades de la meditación y de todos los beneficios que tiene esta práctica. Yo la recomiendo especialmente por los siguientes motivos:

- ayuda a calmar la mente. Es verdad, que cuando estás empezando te asaltan muchos pensamientos del día a día, pero a medida que el tiempo pasa, aprendes a centrar tu atención en la respiración, o en la música que escuchas y entonces todo es más sencillo. Sin que te des cuenta, la mente comienza a serenarse y te resulta más fácil apartar de tu mente o ignorar los pensamientos intrusos.

- hace que estés de mejor humor. A veces, nuestra forma de interpretar las diversas situaciones de la vida nos producen una gran saturación mental. Esto se manifiesta en un constante mal humor, que nos acompaña y nos hace ver las cosas desde el peor ángulo posible. Al dedicar unos minutos a estar en paz con uno mismo, podemos dejar que ese mal humor se evapore y relativicemos con mayor efectividad las circunstancias que vivimos.

- aumenta tu motivación. Si estás decaído/a o apático/a, la meditación te permite ver todas las posibilidades que se abren ante ti y te recarga con la energía necesaria para acometer tus deseos. Si la acompañas de pensamientos positivos y posibilitadores, te darás cuenta de que los obstáculos que antes enturbiaban tus esperanzas desaparecen y después de unos minutos te sientes con tus fortalezas renovadas y listo/a para la acción.

- mejora tus relaciones interpersonales. La práctica habitual de la meditación te hace una persona más  serena y con gran capacidad de escucha, por lo tanto, tus amistades y familiares disfrutarán más de tu compañía. El hecho de acostumbrar a tu mente a estar en calma, te da un tiempo precioso para no actuar de forma impulsiva y para calibrar las consecuencias de tus actos. Ello te vuelve más reflexivo/a y  cauteloso, por ello, más tolerante y eficaz en tu profesión, también.

Si mis razones para practicar meditación te han convencido, te voy a recomendar también una app fantástica que se convertirá en tu aliada perfecta. Se llama Insight timer. Mi  hija dice que es como una red social para meditadores 😉.  Después de descargarte la app en tu smart phone, te das de alta y a meditar... Vas a encontrar un panel de navegación muy sencillo con un montón de meditaciones guiadas en diferentes idiomas para elegir, una gran variedad de música para relajarte y también cursos y charlas de Mindfulness y crecimiento personal. Puedes guardar tus favoritas, contactar con otras personas que también meditan y llevar tu propio registro de meditaciones.  La versión gratuita es espléndida  y puedes escuchar online todo lo que te interese y sin limitaciones. Solo necesitarás la de pago si quisieras descargarte el contenido. 

¿Qué te parece si me cuentas tu experiencia con la meditación?

sábado, 16 de febrero de 2019

Usa tu fuerza mental para modelar tu vida

Cada persona, tiene su propio mundo mental, su propio modo de pensar, sus propias formas de entender las cosas y su propia forma de actuar.

El pensamiento es una fuerza sutil. Dicen que todo pensamiento es una vibración  que no perece jamás. Continúa vibrando en cada partícula del universo. Si los pensamientos son nobles, activan las vibraciones de todas las mentes  en sintonía de simpatía,  e inconscientemente todas las personas que son como tú, captan el pensamiento que has proyectado y, de acuerdo con la capacidad de cada uno, emiten pensamientos similares. 

Todo impulso de la mente, todo pensamiento, es transmitido a las células. Estas, se ven extraordinariamente influenciadas por los estados mentales. Si hay confusión, depresión y otros pensamientos  o emociones negativas en la mente, éstas se trasmiten telegráficamente a través de los nervios a todas las células del cuerpo. En cambio, el pensamiento constructivo transforma y  renueva. 
El pensamiento es una fuerza enorme. Mueve, crea... controla la vida, modela el carácter y conforma el destino. Por ello, es preciso conocer la técnica adecuada para manejarlo. Es muy importante sujetar cuidadosamente los pensamientos cuando todavía están en germen. Solo de ese modo, uno puede ser realmente feliz. La mente juega y emplea trucos. Hay que conocer su naturaleza, formas y hábitos. Solo así puede ser controlada fácilmente.

Por ejemplo, cuando se mantiene constantemente un pensamiento, se forma en la mente una especie de canal natural por el que corre automáticamente la fuerza mental. Cada pensamiento es un eslabón en la cadena interminable de causas y efectos. En esta cadena, acompañan al pensamiento dos eslabones importantes más: el deseo y la acción. Un deseo estimula un pensamiento; el pensamiento se manifiesta  en la acción. Este acto, constituye la trama del destino. ¿Cómo? pues, según Sivananda,  siembra una acción y cosecharás un hábito. Cultiva un hábito y obtendrás un carácter. Cultiva un carácter y cosecharás tu propio destino.

Si proseguimos en este razonamiento, podemos decir que las personas, somos, en gran parte, dueñas de nuestro propio destino. Nosotros mismos, usando el poder de nuestros pensamientos, podemos cambiar nuestro destino.

Si quieres ser más feliz y tomar las riendas de tu vida, organiza y dirige tus pensamientos. Un pensamiento negativo puede arruinarnos el día en un milisegundo. ¿Qué piensas hacer? ¿dejarle adueñarse de ti o cambiarlo inmediatamente por otro que te permita ver otras posibilidades?  Los pensamientos de contento, alegría y valor curan y alivian. En lugar de irritar, aumentan inmensamente la eficacia y multiplican tu fuerza mental. Sonríe.

Recuerda que los pensamientos son tu propiedad particular y puedes regularlos o adaptarlos a tus preferencias, reconociendo tu capacidad para hacerlo. Está totalmente en tu mano decidir el tipo de pensamiento que mantienes y el tipo de influencia que atraes.

Para ayudarte a focalizar la mente, te propongo que cultives la atención, así tendrás buena concentración. Una mente serena es la más adecuada para la concentración. Mantén tu mente serena. Se siempre alegre. Practica técnicas de relajación y meditación. Visualiza tu fortaleza interna y recuerda que tu voluntad es poderosa e implacable. Observa tus pensamientos cuidadosamente y mantenlos a raya si intentan boicotear tu intención. Si no puedes permanecer con pensamiento positivo ante una situación determinada, al menos se neutral. Mantén la atención en tu centro. Ello te dará serenidad. Se cuidadoso en la selección de compañías. Recuerda que los pensamientos se difunden con rapidez y no querrás estar contagiado de malas vibraciones.

Por si aun no estás convencido,  se dice que el último pensamiento de una persona gobierna su destino futuro y determina su próximo nacimiento. El pensamiento más prominente en nuestra vida, suele ser el que ocupa la mente en el momento de la muerte.  En lo que uno piensa, en eso se convierte.




No sé si será cierto que vivimos muchas y diferentes vidas, pero yo, por si acaso, voy a cuidar muy bien mi mente y  albergaré pensamientos de paz, alegría y bienestar. Solo permitiré que afloren los más fuertes y nobles. No me identificaré con los pensamientos que provoquen incongruencia con ellos y adoptaré con ellos una actitud de indiferencia, así morirán por sí mismos uno tras otro.




Fuente: Dr. Swami Sivananda. El pensamiento y su poder.





lunes, 11 de febrero de 2019

Limpiar nuestra mente y dejarla reluciente.

Si has decidido incluir rutinas de higiene mental cada día y no sabes por dónde empezar, te conviene seguir leyendo.
Te aconsejo que, al principio,  lo asocies a cualquier otro hábito que tengas ya adquirido. Así será más fácil acordarte de practicarlo, cuando te lo hayas propuesto, y mantenerlo después. Puedes elegir entre hacerlo antes de acostarte o bien cuando ya estés en la cama, pero... ¡no te duermas todavía!

La mente es como un emisor de ondas. Los pensamientos se difunden en todas direcciones con la velocidad del rayo y penetran en las mentes de otras personas produciendo en ellas pensamientos similares de paz y armonía, o de odio y discordia. Son mensajes que se transmiten sin hilos.
El pensamiento tiene un poder tremendo. Puede mejorar las  enfermedades. Puede transformar la mentalidad de las personas. Puede hacer cualquier cosa. Puede producir maravillas. El pensamiento tiene el poder de crear y destruir el mundo en un abrir y cerrar de ojos.

Como al finalizar el día, tu cabecita estará llena de pensamientos, y no todos serán buenos y posibilitadores, es conveniente hacer una limpieza antes de dormir. De los ejercicios que te propongo, puedes hacer los tres, dos, uno o inventar los tuyos propios. Yo te recomiendo que al principio hagas el bloque completo para que los resultados sean más rápidos y duraderos. A medida que tengas más práctica, necesitarás menos ejercicios y menos tiempo para conseguir buenos resultados. Sivananda decía: "Vale más un gramo de práctica que toneladas de teoría". Hazle caso y practica cada día.
Sin duda, sentirás más bienestar y felicidad en tu vida.

Práctica: Duración aproximada: de 5 a 10 minutos. Siéntate, con la espalda recta y el cuerpo distendido en un lugar tranquilo, donde nadie te moleste. Si estás muy tenso/a conviene hacer primero unos ejercicios de relajación muscular (por ejemplo la relajación progresiva de Jacobson) o la técnica de Body scan de Mindfulness). Empieza por centrar la atención en la respiración. Nota como el aire entra por tu nariz, llega a los pulmones y tu barriga sube. Después, mantén el aire dentro durante unos segundos y suéltalo lentamente por la nariz. Nota cómo tu abdomen se mete hacia adentro y te vacías por completo. Aguanta sin aire unos segundos y repite el proceso. Visualizar este camino del aire dentro de tu cuerpo, hace que te mantengas concentrado/a en el proceso y ayuda a focalizar la mente. La respiración es el ancla más potente que tenemos para centrarnos en el aquí y el ahora, dejando al margen las distracciones de la mente. Una vez hayas hecho dos o tres respiraciones así, realiza una respiración normal tuya y prepárate para el primer ejercicio:

1. Ahora estas listo/a para realizar un tipo de respiración que se hace mucho en yoga y que sirve para  calmar la mente y purificar el cerebro. Se llama Kapalabhati. 
Comienza con una inspiración profunda para relajar los pulmones y, seguidamente, realiza una espiración rápida y activa contrayendo los abdominales hacia la columna.
Inmediatamente relaja el abdomen completamente para que la inhalación comience de forma natural y pasiva. Continúa con el movimiento de bombeo de las espiraciones. Tras completar un ciclo de unas 20 respiraciones (inhalación y exhalación) forzadas y rápidas retén el aliento sin esfuerzo y realiza dos o tres respiraciones completas. Repite Kapalabhati otras 20 respiraciones y así 2 ó 3 veces. Precauciones:
  • Abandonar el ejercicio si se sienten mareos.
  • No realizar Kapalabhati en casos de embarazo, hipertensión arterial, enfisema y enfermedades pulmonares y cardiovasculares.
Si quieres saber más, pincha aquí.

Este tipo de respiración es tan intensa que seguro que ha cambiado de inmediato tu estado de ánimo. Así que ya estás preparado/ a para el siguiente paso.

2. Con los ojos cerrados, es el momento de aplicar las técnicas de detención de pensamiento que conozcas. Si no las recuerdas, o quieres probar otra cosa, intenta esta receta de Sivananda: ignora, olvida, piensa en algo que te inspire. ¿Cómo podemos ignorar un mal pensamiento? Pues olvidándolo; 
¿Cómo podemos olvidarlo? Pues no consintiéndolo otra vez y no cavilando sobre él. ¿Cómo podemos impedir que la mente lo considere de nuevo y cavile sobre él? Pensando en algo muy interesante, algo sublime e inspirador. Esta triada, constituye la fórmula exacta para establecer soberanía sobre los pensamientos bajos.

3. De nuevo con los ojos cerrados, visualiza sobre tu cabeza una nube esponjosa. Empieza a llenarla con cualquier pensamiento que pase por tu cabeza y ordena a tu mente que se deshaga de todos los pensamientos inútiles del día, los hayas creado tú o te hayan venido de otros. Una vez sientas que la nube está llena y ha tomado un color gris oscuro, empieza a alejarla de tí. Visualízala alejarse y llevarse todos los pensamientos negativos acumulados durante el día. Permite que se vaya lejos y sonríe. Comienza a centrar de nuevo la atención en tu respiración y siente el alivio de tener una mente en calma y serena, vacía y lista para un sueño reparador.

Para completar esta higiene mental, puedes hacer algo más. Con tu mente ya tranquila, vas a darle una orden consciente, para que durante la noche esté trabajando a tu favor. Piensa en una frase breve de algo que quieres mejorar o conseguir, que sea bueno para ti y armonioso con el universo. Repítela tres veces antes de dormir y entrégate a Morfeo💤
Martin E. P. Seligman, aconseja en varios de sus libros que nos acostumbremos a escribir en un diario, cada noche, tres cosas bonitas que nos hayan pasado durante el día. Las cosas "pueden ser de importancia menor o mayor", y que contestemos a estas preguntas referidas al suceso: ¿Por qué sucedió esta cosa buena?¿Qué significado tiene para ti? ¿Cómo puedes obtener más de esta cosa buena en el futuro?


Al principio, cuando comiences  a practicar estas rutinas, encontrarás grandes dificultades. Tendrás que emprender una guerra contra ellas. Los pensamientos se esforzarán al máximo por sobrevivir. Dirán:"Tenemos todos los derechos a permanecer en este lugar de la mente. Ha sido nuestro monopolio desde tiempo inmemorial. ¿Por qué hemos de abandonarlo ahora? Lucharemos por nuestros derechos hasta el fin". Saltarán sobre ti con gran ferocidad. Cuando empieces los ejercicios, surgirán los peores pensamientos. Al tratar de suprimirlos, te atacarán con fuerza renovada. Pero lo positivo siempre, se impone a lo negativo. No dudes de tu poder y aparta de tu mente los pensamientos indeseables, innecesarios e inútiles. Sivananda dice: "si nos atormenta una piedra en el zapato, la expulsamos. Nos descalzamos y la sacudimos" Una vez has aprendido a hacerlo, expulsar los pensamientos intrusos de la mente debería ser tan fácil como eso. Basta la práctica continua y la intención sincera. Persiste sin dudas.
Fuente: El pensamiento y su poder. Dr. Swami Sivananda








sábado, 9 de febrero de 2019

¿Te deshaces de tus pensamientos inútiles?

Algo que tenemos todos muy claro es que lavarse los dientes varias veces al día, nos mantiene saludables.  Tener una dentadura sana nos evita muchos problemas. Desde pequeños, nuestros padres insisten en ello y crecemos con este hábito, que transmitimos a nuestros hijos en cuanto les sale el primer diente.
Hasta ahí, perfecto. Además,  si no lo hacemos, pronto vemos los efectos de una boca descuidada y empezamos a sufrir las consecuencias, porque, por nuestra boca pasa multitud de diferente comida al día y no toda es respetuosa con nuestra dentadura.

Lo mismo pasa en nuestra mente. Por ella pasan miles de pensamientos al día, a una velocidad más rápida que la luz. Y no todos son positivos, constructivos y posibilitadores.  En general, tendemos a llenar nuestra cabeza de críticas y juicios a cualquier situación o persona que se cruza en nuestro camino. Sin ser conscientes, nuestra mente, si la dejamos a su aire, se dedica a dar su opinión  y a etiquetar todo lo que encuentra, sin aplicar ningún filtro. Es la manera más clásica de amargarse la vida. ¿Te das cuenta de la acumulación de basura mental que estás generando cada día? Imagina tu mente como un gran contenedor. Sí, cabe mucho, pero su capacidad no es infinita. Y si la llenas toda de basura, no queda espacio para los pensamientos bonitos que nos producen felicidad. Es muy habitual también que se desborde, y, entonces, empecemos a escupir la basura mental a otros, indiscriminadamente. Decimos y hacemos cosas de las que después nos arrepentimos, y añadimos el sentimiento de culpa, a nuestro, ya de por sí, saturado contenedor mental. Nos convertimos, pues,  en difusores humanos de todas las miserias que se nos pasan por la cabeza y vamos sembrando el rencor, el odio y la ignorancia por todas partes. 

Seguro que te ha ocurrido alguna vez, sentirte desbordado/a, incomprendido/a, incapaz, sentir que nadie te quiere, que todos te olvidan, que  tus opiniones caen en saco roto... en fin, la lista de consecuencias por tener la mente con overbooking, es interminable, y diferente para cada uno de nosotros; pero... tiene solución!

¡Ay! ¿Qué seria de nosotros  si nuestros padres nos hubieran enseñado también a lavar nuestra mente, cada noche antes de dormir?  Si la vaciásemos de todos los pensamientos negativos acerca de otros o nosotros mismos, olvidásemos las críticas y dejásemos la mente vacía y lista para un nuevo día, es decir, si hiciéramos un reset y nos costásemos con la mente despejada y  limpia, las cosas serían muy diferentes. Nunca es tarde para aprender. 
¿¿¿¿

Si, por casualidad, lo has probado alguna vez, sabrás muy bien la diferencia de dormirte con la cabeza agitada y saturada a dormirte con una cabeza que ha hecho su higiene mental antes de acostarse.

¿A que ahora sí ves lo  importante que es lavar tus pensamientos cada día? Puedes hacerlo a la vez que te lavas los dientes; así, asociándolo a una rutina que ya tienes instalada, es más fácil recordarlo y llevarlo a cabo. De esta manera, te acostarás con una mente, más ligera y serena, dormirás mejor y te despertarás de buen humor, dando la bienvenida al nuevo día.

No lo olvides, deshazte de tu basura mental cada noche, no vaya a ser que te acostumbres a ella y tengas el "síndrome de Diógenes mental".😉

Si no sabes cómo hacer tu higiene mental diaria, espera el próximo post. Te daré algunas pistas...

















jueves, 7 de febrero de 2019

Tres venenos de la mente

Os voy a hablar de tres venenos de la mente y sus correspondientes antídotos. En la psicología  budista (si es que se le puede llamar así) se consideran como grandes perturbadores de nuestra paz mental y como el origen de todos los males. Por mi experiencia, puedo deciros que verdaderamente, son bastante comunes y los encuentro en mi entorno continuamente.
Por eso, he querido escribir sobre ellos de una manera sencilla y para que todos podáis tomar el antídoto al menor  indicio de estar siendo contaminado/a. "The sooner, the best".

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El primero de ellos es el APEGO.  Este ocurre cuando sentimos excesivo interés hacia personas, cosas o situaciones. Este sentimiento nos impide ver su verdadera naturaleza. Por ejemplo:
Excesivo apego a cosas materiales: ocasiona peligro de volverse acaparador y tacaño, codicioso. No prestamos nuestras cosas por miedo a que nos las pierdan o estropeen. Llenamos nuestro armario de ropa acumulando sin cesar, en lugar de donar aquello que ya no usamos.

Antídoto: Explorar otras formas de vivir y de pensar. Fomentar una actitud altruista y generosa. Concentrarse en el dar. Desprenderse de objetos o prendas que ya no se usan. ACEPTAR que nada es permanente, que todo cambia. Aceptar la vida como viene.

Excesivo apego a personas: peligro de volverse celoso y perspicaz, así como controlador o dependiente. Sentimiento de que alguien te pertenece y estará siempre allí o sentimiento de que solo junto a esa persona tiene sentido tu vida. Como ves, hay grandes posibilidades de limitar nuestra vida en función de la otra persona, o de ver la vida desde la mirada del otro. Sentir que sin ellos no somos nada. Sentirnos mal ante su desdén o menosprecio. Ya te puedes imaginar hacia donde deriva eso...

Antídoto: soltar a la otra persona, dejar ir, 
mantener una  vida personal completa y 
ajena a ella. 
Ubicarse en la no permanencia de las personas y situaciones.



El segundo es el ODIO. Es, para que lo entiendas,  un apego a circunstancias desagradables del pasado asociadas a determinadas situaciones o personas. Nos llenamos de sentimientos de rencor. La culpa es otra forma de odio, culpar a otro por nuestra situación o incluso a nosotros mismos.
La verdad es que a menudo, las personas no piensan en las circunstancias de sus actos o palabras y en cambio, nosotros armamos toda una historia en nuestra mente porque pensamos que ya no somos tan valiosos como creíamos ser. Los seres humanos tendemos a exagerar cualquier situación cotidiana y sacamos conclusiones, generalmente precipitadas.

Ese ¿por qué a mí? resuena en nuestra cabeza y no nos permite ver más posibilidades. Si fuéramos conscientes de que todo sucede para bien, no perderíamos nuestro precioso tiempo en darle vueltas en nuestra cabeza a interpretaciones sesgadas de la realidad que ha creado nuestra mente.

Gracias a las circunstancias difíciles del día a día es como crecemos espiritualmente. El crecimiento personal surge de la confrontación  de tus propios esquemas con las circunstancias. Por ejemplo, las circunstancias adversas en las que están involucradas otras personas, son momentos idóneos para desarrollar la tolerancia, especialmente cuando esas personas nos muestran una actitud contraria. Cuando alguien nos ofende, es la oportunidad para desarrollar la tolerancia y la comprensión.

Eso es la ALQUIMIA DE LAS SITUACIONES ADVERSAS, las cosas más difíciles son las que más nos hacen crecer. ¿Para qué mantener ese odio  hacia personas si  eso solo nos envenena a nosotros. Los budistas dicen que es  como tomar un veneno y esperar que se muera la otra persona.

En ocasiones, nuestra vida está marcada por ciertas circunstancias y sin darnos cuenta, éstas, van impregnando cada momento del resto de nuestra vida por el recuerdo que de ello tenemos. Nosotros mismos nos amargamos la vida.
Se adopta el papel de víctima y se actúa como tal, con sufrimiento. Se mantiene en la mente la tragedia mucho tiempo después de cuando pasó. Eso genera muchos pensamientos negativos que refuerzan la tristeza y desesperanza.

Antídoto: Reflexionar  (Soul searching). Cambiar el ¿por qué a  ? por un 
¿ para qué a mi? Así, abandonamos el papel de víctima  y nos convertimos en 
protagonistas de nuestro propio aprendizaje.
El odio solo nos amarga la existencia. Gracias a lo sucedido con esa persona o situación, podemos aprender algo valioso para la vida.

Dicen que “Nadie se aleja de nosotros hasta que hemos aprendido la lección que nos corresponde vivir con él/ella”.

El tercer veneno es la  IGNORANCIA.Y es la base que sustenta los dos venenos anteriores. Ignorancia para ubicarnos  en la no permanencia de las cosas y la ignorancia en valorar las consecuencias de lo que nos ocurre. No se relaciona con una falta de conocimiento ni erudición sino con una falta de sabiduría.

De estas dos formas de ignorancia, surge nuestra identificación con las fluctuaciones de la mente y nos dejamos llevar cual veletas, en la dirección que sopla el viento, olvidando que como seres humanos, pertenecemos a una entidad mayor que nosotros mismos. En cambio, ignoramos esto y centramos la atención en nosotros mismos, nuestros pensamientos, nuestros  sentimientos, nuestro punto de vista... Nos damos demasiada importancia. Así, nos sentimos diferentes a los otros y ello aumenta nuestra separación y nuestra ignorancia.

Nuestra creencia en la existencia de un yo que se intenta imponer a los demás, es la causa del sufrimiento. Cuando rompemos la idea del yo, se produce la unidad con el otro. Ser uno con el universo. Eso conlleva una responsabilidad universal. Cualquier cosa que hagamos afecta al universo.¿Ves como eres muy importante?

       Antídoto: Sitúate en el presente y manifiesta una apertura hacia los demás, 
deja de juzgar a otras personas ni los acontecimientos; nada es bueno o malo en su totalidad. Mantén una actitud ecuánime y no te dejes influir por los pensamientos negativos tuyos, ni de otros. Vive la vida con ilusión y espera siempre lo mejor. 
La vida está a tu favor.









Plan de trabajo

A veces,  gestionamos el tiempo mal, y sin querer se nos va de la mano, distraídos en mil cosas, sin concentración o quizás intentando abarcar demasiado.

Si te interesa  pasar de ser eficiente  aparentemente a ser una persona eficaz, tengas la edad que tengas, esta es tu herramienta. Para ayudaros a hacer un buen planning de trabajo, y conseguir nuestros objetivos con el menor esfuerzo, os dejo esta sencilla parrilla. Úsala tal cual, o adáptala a tus necesidades. No olvides las dos últimas columnas, pues son las más importantes para saber cómo estás gestionando tu tiempo y poner en marcha medidas que te faciliten cumplir con lo previsto.

Semana
Plan de trabajo
Control
Valoración final

–Breve listado de los trabajos que voy a hacer, anotando al lado el tiempo aproximado que les dedicaré.
–Secuenciarlos bien (por ejemplo, comenzar por el que requiere más concentración, dejar para el final los que exigen menos tiempo o los más motivadores,...).
–De vez en cuando, me detengo a observar cómo estoy trabajando: estoy concentrado, aprovecho el tiempo, voy avanzando en las tareas,...
–Si la tarea es muy tediosa, me tomo algún descanso (si estoy en casa: ventilar la habitación, dar un breve paseo por la casa,...) y valoro qué me falta por hacer.
–Al finalizar, valoro el grado de cumplimiento de las tareas, mi concentración y cómo he aprovechado el tiempo.
Lunes













 Martes














Miércoles













Jueves













Viernes












Sábado 








Domingo