Atrévete

"Lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos con lo que han hecho de nosotros". Sartre

jueves, 28 de febrero de 2019

¿Religión o Educación en valores?

Este dilema se les presenta a las familias cada curso. ¿En qué criterios se basan para tomar la decisión? Claramente, los alumnos que no provienen de familias católicas eligen directamente la asignatura de Educación en valores; bien para evitar ser adoctrinados en una religión que no es la suya, o porque evitan la religión católica a toda costa.  Entre las familias que se consideran católicas, una parte elige religión  para que sus hijos aprendan y mantengan las costumbres de su fe. Pero, otro porcentaje se decide por educación en valores, en función del profesor de la asignatura o por otros motivos.

Cuestionar los motivos de las familias, es en realidad una pérdida de tiempo y no tiene otro sentido que el de analizar las causas por si quieres promocionar tu asignatura para tener más alumnos. 

Por otra parte, lo que considero más interesante para la escuela, es que, es, la única vez, en que se hace una división de la clase y los profesores tienen la oportunidad, extremadamente valiosa, en mi opinión, de poder trabajar con un número reducido de alumnos en ambas partes.

Tratando las dos asignaturas en su conjunto, nos encontramos con dos sesiones semanales maravillosas, para trabajar en los valores de nuestro centro educativo. Por supuesto, respetando la idiosincracia y el currículo de cada una de ellas. ¿Qué quiero decir? Pues que tenemos una oportunidad única para difundir y educar a nuestro alumnado en los principios de respeto, solidaridad, gratitud, amor, alegría, optimismo, esperanza... cualquier valor que esté identificado en nuestro proyecto educativo. ¿He nombrado alguno que no se pueda trabajar desde la perspectiva de la religión católica? Yo creo que no. 

Trabajar valores universales, desde dos perspectivas distintas puede ser muy enriquecedor para los alumnos y para los profesores. Romper  esa dicotomía, a veces, fruto de prejuicios, es algo necesario si queremos cambiar nuestro centro educativo y construir un modelo de desarrollo personal desde el interior y que produzca efectos duraderos y visibles.

Lo importante, es que se trabajen los mismos valores desde todos los ángulos posibles, para alcanzar el ser interior de la comunidad educativa. Solo así, con nuestro ejemplo, nos centramos en lo que nos une, y no en lo que nos diferencia. Y pasamos de un estado mental eficiente aparente, a un estado mental eficaz, mejorando la convivencia y el rendimiento académico.

Esto, es tan sencillo como que los profesores de religión  y los de educación en valores planifiquen su asignatura juntos, organizando la distribución de valores y poniendo objetivos comunes que beneficien al grupo clase en su conjunto. Los alumnos han de sentir esta unidad. Han de ser conscientes de que caminan juntos hacia los mismos objetivos: aquellos que están en el PE. Valores que configurarán su seña de identidad como alumnos  de ese centro educativo en particular.


¿A ti qué te parece?


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