Atrévete

"Lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos con lo que han hecho de nosotros". Sartre

lunes, 16 de septiembre de 2019

“Las tres preguntas”, un relato de L. Tolstoy

Cierto emperador pensó un día que, si conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en ninguna cuestión. Las tres preguntas eran:
       ¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
        ¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar
        ¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?
El emperador publicó un edicto a través de todo su reino anunciando que cualquiera que pudiera responder a estas tres preguntas recibiría una gran recompensa, y muchos de los que leyeron el edicto emprendieron el camino al palacio; cada uno llevaba una respuesta diferente al emperador.
Como respuesta a la primera pregunta, una persona le aconsejó proyectar minuciosamente su tiempo, consagrando cada hora, cada día, cada mes y cada año a ciertas tareas y seguir el programa al pie de la letra. Solo de esta manera podría esperar realizar cada cosa en su momento. Otra persona le dijo que era imposible planear de antemano y que el emperador debería desechar toda distracción inútil y permanecer atento a todo para saber qué hacer en todo momento. Alguien insistió en que el emperador, por sí mismo, nunca podría esperar tener la previsión y competencia necesaria para decidir cada momento cuándo hacer cada cosa y que lo que realmente necesitaba era establecer un "Consejo de Sabios" y actuar conforme a su consejo.
Alguien afirmó que ciertas materias exigen una decisión inmediata y no pueden esperar los resultados de una consulta, pero que si él quería saber de antemano lo que iba a suceder debía consultar a magos y adivinos.
Las respuestas a la segunda pregunta tampoco eran acordes. Una persona dijo que el emperador necesitaba depositar toda su confianza en administradores; otro le animaba a depositar su confianza en sacerdotes y monjes, mientras algunos recomendaban a los médicos. Otros que depositara su fe en guerreros.
La tercera pregunta trajo también una variedad similar de respuestas. Algunos decían que la ciencia es el empeño más importante; otros insistían en la religión e incluso algunos clamaban por el cuerpo militar como lo más importante.
Y puesto que las respuestas eran todas distintas, el emperador no se sintió complacido con ninguna y la recompensa no fue otorgada.
Después de varias noches de reflexión, el emperador resolvió visitar a un ermitaño que vivía en la montaña y del que se decía que era un hombre iluminado. El emperador deseó encontrar al ermitaño y preguntarle las tres cosas, aunque sabía que él nunca dejaba la montaña y se sabía que solo recibía a los pobres, rehusando tener algo que ver con los ricos y poderosos. Así pues, el emperador se vistió de simple campesino y ordenó a sus servidores que le aguardaran al pie de la montaña mientras él subía solo a buscar al ermitaño.
Al llegar al lugar donde habitaba el hombre santo, el emperador le halló cavando en el jardín frente a su pequeña cabaña. Cuando el ermitaño vio al extraño, movió la cabeza en señal de saludo y siguió con su trabajo. La labor, obviamente, era dura para él, pues se trataba de un hombre anciano, y cada vez que introducía la pala en la tierra para removerla, la empujaba pesadamente.
El emperador se aproximó a él y le dijo:
—He venido a pedir tu ayuda para tres cuestiones:
¿Cuál es el momento más oportuno para hacer cada cosa?
¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?
¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?
El ermitaño le escuchó atentamente pero no respondió. Solamente posó su mano sobre su hombro y luego continuó cavando. El emperador le dijo:
—Debes estar cansado, déjame que te eche una mano.
El ermitaño le dio las gracias, le pasó la pala al emperador y se sentó en el suelo a descansar.
Después de haber acabado dos cuadros, el emperador paró, se volvió al eremita y repitió sus preguntas. El eremita tampoco contestó, sino que se levantó y señalando la pala dijo:
—¿Por qué no descansas ahora? Yo puedo hacerlo de nuevo.
Pero el emperador no le dio la pala y continuó cavando. Pasó una hora, luego otra y finalmente el sol comenzó a ponerse tras las montañas. El emperador dejó la pala y dijo al ermitaño:
—Vine a ver si podías responder a mis tres preguntas, pero si no puedes darme una respuesta, dímelo, para que pueda volverme a mi palacio.
El eremita levantó la cabeza y preguntó al emperador:
—¿Has oído a alguien corriendo por allí?
El emperador volvió la cabeza y de repente ambos vieron a un hombre con una larga barba blanca que salía del bosque. Corría enloquecidamente presionando sus manos contra una herida sangrante en su estómago. El hombre corrió hacia el emperador antes de caer inconsciente al suelo, dónde yació gimiendo. Al rasgar los vestidos del hombre, emperador y ermitaño vieron que el hombre había recibido una profunda cuchillada. El emperador limpió la herida cuidadosamente y luego usó su propia camisa para vendarle, pero la sangre empapó totalmente la venda en unos minutos. Aclaró la camisa y le vendó por segunda vez y continuó haciéndolo hasta que la herida cesó de sangrar.
El herido recuperó la conciencia y pidió un vaso de agua. El emperador corrió hacia el arroyo y trajo un jarro de agua fresca. Mientras tanto se había puesto el sol y el aire de la noche había comenzado a refrescar. El ermitañ ayudó al emperador a llevar al hombre hasta la cabaña donde le acostaron sobre la cama. El hombre cerró los ojos y se quedó tranquilo. El emperador estaba rendido tras un largo día de subir la montaña y cavar en el jardín y tras apoyarse contra la puerta se quedó dormido. Cuando despertó, el sol asomaba ya sobre las montañas.
Durante un momento olvidó donde estaba y lo que había venido a hacer. Miró hacia la cama y vio al herido, que también miraba confuso a su alrededor; cuando vio al emperador, le miró fijamente y le dijo en un leve suspiro:
—Por favor, perdóneme.
—Pero ¿qué has hecho para que yo deba perdonarte? —preguntó el emperador.
—Tú no me conoces, majestad, pero yo te conozco a ti. Yo era tu implacable enemigo y había jurado vengarme de ti, porque durante la pasada guerra tú mataste a mi hermano y embargaste mi propiedad. Cuando me informaron de que ibas a venir solo a la montaña para ver al ermitaño decidí sorprenderte en el camino de vuelta para matarte. Pero tras esperar largo rato sin ver signos de ti, dejé mi emboscada para salir a buscarte. Pero en lugar de dar contigo, topé con tus servidores y me reconocieron y me atraparon, haciéndome esta herida. Afortunadamente pude escapar y corrí hasta aquí. Si no te hubiera encontrado seguramente ahora estaría muerto. ¡Yo había intentado matarte, pero en lugar de ello tú has salvado mi vida! Me siento más avergonzado y agradecido de lo que mis palabras pueden expresar. Si vivo, juro que seré tu servidor el resto de mi vida y ordenaré a mis hijos y a mis nietos que hagan lo mismo. Por favor, majestad, concédeme tu perdón.
El emperador se alegró muchísimo al ver que se había reconciliado fácilmente con su acérrimo enemigo, y no solo le perdonó, sino que le prometió devolverle su propiedad y enviarle a sus propios médicos y servidores para que le atendieran hasta que estuviera completamente restablecido.
Tras ordenar a sus sirvientes que llevaran al hombre a su casa, el emperador volvió a ver al ermitaño. Antes de volver al palacio el emperador quería repetir sus preguntas por última vez; encontró al ermitaño sembrando el terreno que ambos habían cavado el día anterior.
El ermitaño se incorporó y miró al emperador.
—Tus preguntas ya han sido contestadas.
—Pero ¿cómo? —preguntó el emperador confuso.
—Ayer, si su majestad no se hubiera compadecido de mi edad y me hubiera ayudado a cavar estos cuadros, habría sido atacado por ese hombre en su camino de vuelta. Entonces habría lamentado no haberse quedado conmigo. Por lo tanto, el tiempo más importante es el tiempo que pasaste cavando los cuadros, la persona más importante era yo mismo y el empeño más importante era el ayudarme a mí…
» Más tarde, cuando el herido corría hacia aquí, el momento más oportuno fue el tiempo que pasaste curando su herida, porque si no le hubieses cuidado habría muerto y habrías perdido la oportunidad de reconciliarte con él. De esta manera, la persona más importante fue él y el objetivo más importante fue curar su herida…
Recuerda que solo hay un momento importante y es ahora. El momento actual es el único sobre el que tenemos dominio. La persona más importante es siempre la persona con la que estás, la que está delante de ti, porque quién sabe si tendrás trato con otra persona en el futuro. El propósito más importante es hacer que esa persona, la que está junto a ti, sea feliz, porque es el único propósito de la vida.

domingo, 25 de agosto de 2019

¿Cómo criar a niños felices, saludables y productivos?

Muchos profesionales en ciencias sociales creen que los problemas de los niños de hoy pueden explicarse por los cambios complejos que se han producido en las pautas sociales en los últimos cuarenta años:
- el aumento del porcentaje de divorcios, 
- la influencia penetrante y negativa de la televisión y los medios de comunicación, 
- la falta de respeto hacia las escuelas como fuente de autoridad, y 
- el tiempo cada vez más reducido que los padres le dedican a sus hijos… 

Aceptando por un momento que los cambios sociales resultan inevitables, la clave está en cambiar la forma en que se desarrolla el cerebro del niño.

Un poquito de NEUROANATOMÍA DE LAS EMOCIONES 
La parte pensante del cerebro, según los científicos, se haya en la corteza (a veces llamada neocorteza) y la parte emocional del cerebro en el sistema límbico. La inteligencia emocional es la relación entre estas dos áreas. Aunque se considera que la corteza constituye la parte pensante del cerebro, desempeña también un papel importante para comprender la inteligencia emocional. La corteza nos permite tener sentimientos sobre nuestros sentimientos. Nos permite tener discernimiento (“insight”), analizar por qué sentimos de determinada manera y luego hacer algo al respecto.
El sistema límbico, incluye el hipocampo, donde se produce el aprendizaje emocional y donde se almacenan los recuerdos emocionales, la amígdala, considerada el centro de control emocional del cerebro, y varias otras estructuras.  Y además, están los neuropéptidos, almacenados en el cerebro emocional y enviados a través de todo el cuerpo cuando se siente una emoción, indicándole al cuerpo la manera de reaccionar. 
Con cada reacción emocional, el cerebro envía estos elementos químicos hacia un sistema complejo de receptores que se encuentran distribuidos en todo el cuerpo. Aunque nuestros hijos nacen con predisposiciones emocionales específicas, su sistema de circuitos cerebrales tiene cierto grado de plasticidad. Pueden aprender nuevas capacidades emocionales y sociales que crearán nuevas vías nerviosas y pautas bioquímicas más adaptables.  Es muy posible que, para efectuar estos cambios, usted pueda verse en la obligación de cuestionar algunos de sus instintos paternos naturales y actuar en formas que pueden oponerse a los hábitos normales o a su estilo de vida. Si usted es un docente, quizás tenga que replantearse su actual metodología y la manera en la que se relaciona con sus alumnos, así como sus propias respuestas intuitivas.
Cuando queremos modificar conductas perjudiciales o bien dotar a los niños de un nuevo esquema emocional, mucho más armonioso y efectivo, las palabras o sermones que les damos sólo dan cuenta de una pequeña parte (menos del 10 por ciento) del significado que le damos a la comunicación emocional. Se sabe que los seres humanos interpretan mensajes emocionales desde una porción mucho más primitiva de su cerebro y, enseñarles a los niños a comprender el significado de la postura, las expresiones faciales, el tono de voz y otro tipo de lenguaje corporal, resultará un medio mucho más efectivo para mejorar la comprensión de sus emociones y las de los demás. El Cuaderno Losias, elabora un marco pedagógico completo y progresivo que promueve la apertura hacia nuevas conexiones neuronales que conformen ese nuevo estado de bienestar y apertura mental y emocional.
En los centros docentes, al igual que en las familias, se ha abusado muchas veces de intervenciones que desarrollan la autoestima del niño a través de un elogio y un refuerzo constantes, tal como lo han sostenido durante más de veinticinco años los partidarios del movimiento de la psicología humanista. Esto, se ha visto que puede, en realidad, hacer más daño que bien, puesto que ayudar a los niños a sentirse bien con ellos mismos sólo tiene sentido si estos sentimientos están relacionados con logros específicos y el dominio de nuevos conocimientos. La promoción de la autoestima de manera indiscriminada, ha dado lugar a niños con una autoestima muy elevada y cero empatía hacia los demás; niños egoístas y autoritarios que terminan haciendo la vida imposible a padres y profesores.
Evitando la frustración de los niños de manera continuada, los hacemos débiles mental y emocionalmente. El estrés ha sido calificado como un subproducto perjudicial de nuestra apresurada sociedad tecnológica, un enemigo natural de la niñez. Pero proteger a los niños del estrés puede ser una de las peores cosas que podemos hacer.  Por el contrario, Kagan recomienda enseñarles a los niños a ser persistentes, aprender a enfrentar las dificultades de la vida permite que los niños desarrollen nuevos caminos neurales, lo cual puede formarlos más adaptables, flexibles e ingeniosos. Y por supuesto hacerles resilientes, base de la supervivencia en la vida infantil y adulta.
Emotional intelligence in children.Shapiro, Lawrence E.

jueves, 25 de julio de 2019

Este verano, un viaje al interior de nuestra consciencia



¿Vives tu vida como un drama?




Es posible que te encuentres a ti misma/o preguntándote por qué te pasan las mismas cosas una y otra vez. ¿Qué te parece, si te digo que lo que se repiten no son las situaciones, sino tus emociones al respecto, es decir, tu manera de reaccionar a las mismas? Tenemos una tendencia cultural a identificarnos con nuestra experiencia; de forma que nosotros somos nuestra experiencia en vez de comprender que nosotros somos los que tenemos una experiencia. Cuando creemos equivocadamente que somos la experiencia que estamos teniendo, cabe la posibilidad de que intentemos restablecer el equilibrio de nuestra experiencia vital mediante un cambio en la naturaleza de nuestro comportamiento, de nuestro aspecto o de nuestras circunstancias vitales. 


Sin embargo, nuestro comportamiento, nuestro aspecto y nuestras circunstancias vitales no son lo que somos: son experiencias que estamos teniendo. Son los atributos de nuestro ego. Cuando intentamos cambiar estos aspectos superficiales de nuestra experiencia externa, terminamos recurriendo siempre al drama. Esto sitúa el centro de nuestra atención en el hecho de juguetear con el efecto de nuestras circunstancias, y no con su causa. Es más, nuestro aspecto, nuestro comportamiento y nuestras circunstancias externas, tal como son justo en este momento, son los efectos acumulados de los problemas no resueltos de nuestro "cuerpo emocional". Así pues, sólo puede darse un movimiento real (un cambio duradero) en nuestra experiencia exterior si ajustamos la resonancia de la causa interna de estas experiencias externas. Es decir, extrayendo la emoción que se sitúa detrás de estas experiencias, reconociéndola y posteriormente dejándola ir. Solo así, podremos salir del circulo vicioso en el que nos hemos instalado.

No pretendamos cambiarnos a nosotros mismos; sino cambiar la calidad de nuestras experiencias.


Puedes aprovechar tus días de vacaciones para iniciar un viaje al interior de la concienciaUna vez accedamos a ella, activando la quietud y el silencio interior, esta conciencia se reflejará automáticamente en nuestra experiencia del mundo exterior. Para activar la conciencia de nuestra presencia interior no hacen falta dramas. El proceso es gratuito y no precisa esfuerzo, y está a la disposición de todos. Lo único que se nos pide a lo largo de este viaje es que creemos los cimientos en nuestra experiencia vital para el silencio y la quietud interior, en los cuales espera pacientemente nuestra presencia interior.

¡Buen viaje!

martes, 16 de julio de 2019

Tips sencillos para elevar nuestro nivel de energía

A menudo oímos a nuestro alrededor frases como “me falta energía”, “estoy off”, u otras semejantes. Es bastante normal sentirnos así de vez en cuando, debido al estrés que proviene de situaciones del  exterior o del interior de nosotros mismos. El dr. Hawkins nos proporciona estos sencillos consejos, al alcance de todos, para aumentar el nivel de energía de manera inmediata. Encontrar momentos en el día para poner en práctica algunos de ellos, nos dará la clave para sentirnos mejor y evitar que nuestros niveles de energía vital desciendan hasta poner en peligro nuestro equilibrio y salud  física y mental. 

Repiquetee sobre su timo tres o cuatro veces al día con el fin de estimularlo y reducir las consecuencias de la tensión o estrés.
Realice frecuentes «descansos de energía». Recite uno o dos versos o contemple algún cuadro de paisajes —o una reproducción—. Repiquetee al mismo tiempo sobre su glándula timo para mantener sus energías equilibradas y para reducir al mínimo las pautas de estrés de sus hemisferios cerebrales.
Escuche música estimulante y vivificante. Para reforzar su efecto, hágalo en la posición horizontal Alexander y golpeando al mismo tiempo sobre su punto del timo.
Escuche los sonidos de la naturaleza, tales como los cantos de los pájaros y el murmullo del agua. Dúchese mientras permanece recto y erguido.
Encuentre un pensamiento tranquilizador, al que recurrir constantemente para que le ayude a mantenerse centrado. Puede consistir en una escena placentera o incluso en una imagen de sí mismo en estado de perfecta salud.
Mantenga la lengua apoyada contra el «mando centrador» (en la parte alta del paladar).
Sonría lo más que pueda. Hágalo varias veces al día, a modo de ejercicio. Le ayudará a corregir cualquier posible desequilibrio en el sistema de energía de su cuerpo.
Piense y camine con orgullo.
Demórese en los pensamientos positivos: el amor, la fe, la confianza, la gratitud y el valor.

                                            Recuerden que  prevenir es mejor que curar.


jueves, 11 de julio de 2019

Cómo influyen nuestros sentimientos en la toma de decisiones

¿Te gustaría saber cual es tu nivel de conciencia antes de tomar una decisión?

En la toma de decisiones  pueden influir, simplificando,  tres estados principales de conciencia. Estos son: la inercia, la dinámica y la pacífica. Cada una, está relacionada con diferentes niveles emocionales. Ser consciente de ello, te ayudará a situarte en el nivel correcto en función de los resultados que quieras tener.

El primer estado de "inercia" es un reflejo de los niveles emocionales de la apatía, la tristeza y el miedo. La naturaleza de estos sentimientos es la de interferir en nuestra concentración sobre la situación actual y combatir con nosotros, en lugar de concentrarse en nuestros propios pensamientos, muchos de los cuales están en el ámbito del "no sé", "no estoy seguro", y "no creo que pueda". 

La sucesiva repetición de este tipo de pensamientos, inútilmente cíclicos, nos vuelve temporalmente incapaces de percibir, en toda su dimensión y posibilidades, la situación que tenemos entre manos.

Mientras estos pensamientos y sentimientos negativos estén fluyendo a sus anchas por nuestra cabeza, será  difícil, para nosotros, llegar a una decisión. En ocasiones, es posible posponer la misma hasta que nos sintamos mejor. En ese caso, es lo más recomendable. Si esto no fuera posible, al final, optamos por una decisión que creemos que responderá a nuestras preguntas, o se hará cargo de la situación.  Pero siento comunicarte, que la decisión que resulta no es sostenible a largo plazo, porque se basó en el miedo, apatía o tristeza, y cuando el estado emocional cambie, la decisión deberá cambiar con él. De no ser así, esto conduce a la inseguridad interior, la ambivalencia, la confusión y la pérdida de confianza en nosotros y en nuestro entorno. Míralo de esta manera: basura dentro, basura fuera. Es decir, el resultado de tomar decisiones desde ese estado emocional será proporcional a la cantidad de miedo, apatía o tristeza que tengas.

El segundo estado, que es superior al de la inercia, es el de ser "dinámico/a". Las emociones subyacentes a este estado son las del deseo, la ira y el orgullo.  Estos sentimientos  interfieren bastante menos en la concentración que el estado inferior anterior debido a que algunos pensamientos positivos pueden fluir y mezclarse con los sentimientos
negativos. Este es el estado del "buscavidas". Aunque las cosas se logran, el rendimiento es inconstante debido a la  alternancia de pensamientos e ideas positivas y negativas.  

Los sentimientos negativos como la ambición, el deseo, o el "probarse uno mismo" llevan implícito, en ocasiones la toma de decisiones  compulsiva o impulsiva. El principal factor de motivación es el propio beneficio personal. Por lo tanto, estas decisiones tampoco  son sostenibles a largo plazo, ya que  se basan en una situación gano-pierdo y no en una situación gano-gano. La decisión gano-gano habría ocurrido si los sentimientos y el bienestar de las otras personas involucradas en la situación se hubieran tenido en cuenta.


El tercer nivel y el más elevado es el estado de "paz", basado en los sentimientos de coraje, la aceptación y el amor. Al ser estos sentimientos puramente positivos y no perturbadores, por su propia naturaleza, nos permiten concentrarnos completamente en la situación y observar todos los detalles pertinentes. Debido al estado de paz interior, la inspiración trae las ideas que resuelven el problema. En este estado, la mente está libre de preocupación, y su capacidad para comunicarse y concentrarse no tiene impedimentos. 

De este estado vienen las soluciones a los problemas, que se sitúan en un contexto gano-gano; ya que todos se benefician, todos aportan su energía al proyecto y el éxito es compartido por todos. Caracteriza a los nobles proyectos que dan lugar a profundas mejoras en nuestra sociedad. En este nivel, descubrimos que en una situación cuando las necesidades de todos confluyen, nuestras propias necesidades son satisfechas automáticamente. La mente creativa sin impedimentos, encontrará una solución donde todos ganen y nadie pierda.

Tú eliges desde qué nivel de conciencia quieres tomar las decisiones. Si al  fijarte en una situación, te das cuenta de que una solución gano-gano no es posible, eso debe advertirte de que quizás tengas sentimientos interiores de no entrega bloqueando una posible solución perfecta. Observa tu estado emocional y ajústalo para que te proporcione la decisión correcta.

Lo imposible se hace posible tan pronto como estemos totalmente entregados a la situación y decidamos en armonía con nuestro entorno y optando siempre por bien común.


Extraído de "LETTING GO: THE PATHWAY OF SURRENDER" de Dr. David  L. Hawkins







viernes, 28 de junio de 2019

Objetivos para fluir, por favor...

A menudo escuchamos que es importante ponernos objetivos. Y es verdad, por muchos motivos.
Hacerlo, implica que tenemos cierto sentido de nuestra vida y que tenemos la intención de dirigirnos a un determinado punto. Nos hacen crecer. Las metas, ponen en marcha mecanismos conscientes e inconscientes para alcanzarlas, que son beneficiosos en sí mismos, independientemente de que las obtengamos o no. 

Por ejemplo, nos llevan a trazar un plan de trabajo  y pueden aumentar nuestra fuerza de voluntad y disciplina. Dirigen nuestra mente hacia un propósito y si somos tenaces,  evitan que nos dispersemos demasiado y que, en cambio, aunemos nuestros esfuerzos en pos de nuestra quimera.

Durante el camino, a veces arduo y complicado; otras, sencillo, siempre aprendemos algo. El camino o la desviación del mismo, forma parte de nuestro destino (en ambos sentidos). Suele decirse que el primer paso no te lleva donde quieres ir, pero te saca de donde estás. A veces, ese primer paso, nos coloca en otra casilla de salida diferente, con otras muchas opciones que antes no podíamos ver. Y como consecuencia, nuestro objetivo cambia. Es posible. Es correcto. Es fluir. No pasa nada. No es que seamos veletas. Al contrario, significa que nos escuchamos bien a nosotros mismos; aceptamos que nuestra posición ha cambiado y nuestras necesidades son diferentes. A veces, nos empeñamos en una cosa y las circunstancias de la vida se imponen en su contra. En esos casos, flexibilidad, reflexión, serenidad y aceptación. Quizás el objetivo que tanto deseamos no sea lo mejor para nosotros. Quizás haya otros planes mejores, más acordes con nuestras fortalezas y cualidades. A veces, no conseguir nuestro objetivo es lo mejor para nosotros, aunque no podamos verlo así, en un principio. Pienso que en mayor o menor medida, todos estamos conectados, y que las cosas suceden por una razón, la mayoría de veces incomprensible. La pregunta, cuando no conseguimos lo que nos hemos propuesto, no es "¿Por qué yo no lo consigo?", sino, "¿Para qué no lo he conseguido? Las circunstancias que envuelven tu vida te van dando, normalmente, pistas sutiles para indicarte el camino a tomar. A veces esas pistas son abruptas, terribles y ponen tu vida patas arriba. No desesperes. Si no lo has conseguido a la primera, puedes volver a intentarlo modificando algunas variables que intervengan. Pero, no te dejes la vida insistiendo. Estudia bien el entorno y abandona tu objetivo, sin miedo, quizás no es el momento adecuado. O quizás necesitas cambiarlo sin más.