Atrévete

"Lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos con lo que han hecho de nosotros". Sartre

jueves, 25 de julio de 2019

Este verano, un viaje al interior de nuestra consciencia



¿Vives tu vida como un drama?




Es posible que te encuentres a ti misma/o preguntándote por qué te pasan las mismas cosas una y otra vez. ¿Qué te parece, si te digo que lo que se repiten no son las situaciones, sino tus emociones al respecto, es decir, tu manera de reaccionar a las mismas? Tenemos una tendencia cultural a identificarnos con nuestra experiencia; de forma que nosotros somos nuestra experiencia en vez de comprender que nosotros somos los que tenemos una experiencia. Cuando creemos equivocadamente que somos la experiencia que estamos teniendo, cabe la posibilidad de que intentemos restablecer el equilibrio de nuestra experiencia vital mediante un cambio en la naturaleza de nuestro comportamiento, de nuestro aspecto o de nuestras circunstancias vitales. 


Sin embargo, nuestro comportamiento, nuestro aspecto y nuestras circunstancias vitales no son lo que somos: son experiencias que estamos teniendo. Son los atributos de nuestro ego. Cuando intentamos cambiar estos aspectos superficiales de nuestra experiencia externa, terminamos recurriendo siempre al drama. Esto sitúa el centro de nuestra atención en el hecho de juguetear con el efecto de nuestras circunstancias, y no con su causa. Es más, nuestro aspecto, nuestro comportamiento y nuestras circunstancias externas, tal como son justo en este momento, son los efectos acumulados de los problemas no resueltos de nuestro "cuerpo emocional". Así pues, sólo puede darse un movimiento real (un cambio duradero) en nuestra experiencia exterior si ajustamos la resonancia de la causa interna de estas experiencias externas. Es decir, extrayendo la emoción que se sitúa detrás de estas experiencias, reconociéndola y posteriormente dejándola ir. Solo así, podremos salir del circulo vicioso en el que nos hemos instalado.

No pretendamos cambiarnos a nosotros mismos; sino cambiar la calidad de nuestras experiencias.


Puedes aprovechar tus días de vacaciones para iniciar un viaje al interior de la concienciaUna vez accedamos a ella, activando la quietud y el silencio interior, esta conciencia se reflejará automáticamente en nuestra experiencia del mundo exterior. Para activar la conciencia de nuestra presencia interior no hacen falta dramas. El proceso es gratuito y no precisa esfuerzo, y está a la disposición de todos. Lo único que se nos pide a lo largo de este viaje es que creemos los cimientos en nuestra experiencia vital para el silencio y la quietud interior, en los cuales espera pacientemente nuestra presencia interior.

¡Buen viaje!

martes, 16 de julio de 2019

Tips sencillos para elevar nuestro nivel de energía

A menudo oímos a nuestro alrededor frases como “me falta energía”, “estoy off”, u otras semejantes. Es bastante normal sentirnos así de vez en cuando, debido al estrés que proviene de situaciones del  exterior o del interior de nosotros mismos. El dr. Hawkins nos proporciona estos sencillos consejos, al alcance de todos, para aumentar el nivel de energía de manera inmediata. Encontrar momentos en el día para poner en práctica algunos de ellos, nos dará la clave para sentirnos mejor y evitar que nuestros niveles de energía vital desciendan hasta poner en peligro nuestro equilibrio y salud  física y mental. 

Repiquetee sobre su timo tres o cuatro veces al día con el fin de estimularlo y reducir las consecuencias de la tensión o estrés.
Realice frecuentes «descansos de energía». Recite uno o dos versos o contemple algún cuadro de paisajes —o una reproducción—. Repiquetee al mismo tiempo sobre su glándula timo para mantener sus energías equilibradas y para reducir al mínimo las pautas de estrés de sus hemisferios cerebrales.
Escuche música estimulante y vivificante. Para reforzar su efecto, hágalo en la posición horizontal Alexander y golpeando al mismo tiempo sobre su punto del timo.
Escuche los sonidos de la naturaleza, tales como los cantos de los pájaros y el murmullo del agua. Dúchese mientras permanece recto y erguido.
Encuentre un pensamiento tranquilizador, al que recurrir constantemente para que le ayude a mantenerse centrado. Puede consistir en una escena placentera o incluso en una imagen de sí mismo en estado de perfecta salud.
Mantenga la lengua apoyada contra el «mando centrador» (en la parte alta del paladar).
Sonría lo más que pueda. Hágalo varias veces al día, a modo de ejercicio. Le ayudará a corregir cualquier posible desequilibrio en el sistema de energía de su cuerpo.
Piense y camine con orgullo.
Demórese en los pensamientos positivos: el amor, la fe, la confianza, la gratitud y el valor.

                                            Recuerden que  prevenir es mejor que curar.


jueves, 11 de julio de 2019

Cómo influyen nuestros sentimientos en la toma de decisiones

¿Te gustaría saber cual es tu nivel de conciencia antes de tomar una decisión?

En la toma de decisiones  pueden influir, simplificando,  tres estados principales de conciencia. Estos son: la inercia, la dinámica y la pacífica. Cada una, está relacionada con diferentes niveles emocionales. Ser consciente de ello, te ayudará a situarte en el nivel correcto en función de los resultados que quieras tener.

El primer estado de "inercia" es un reflejo de los niveles emocionales de la apatía, la tristeza y el miedo. La naturaleza de estos sentimientos es la de interferir en nuestra concentración sobre la situación actual y combatir con nosotros, en lugar de concentrarse en nuestros propios pensamientos, muchos de los cuales están en el ámbito del "no sé", "no estoy seguro", y "no creo que pueda". 

La sucesiva repetición de este tipo de pensamientos, inútilmente cíclicos, nos vuelve temporalmente incapaces de percibir, en toda su dimensión y posibilidades, la situación que tenemos entre manos.

Mientras estos pensamientos y sentimientos negativos estén fluyendo a sus anchas por nuestra cabeza, será  difícil, para nosotros, llegar a una decisión. En ocasiones, es posible posponer la misma hasta que nos sintamos mejor. En ese caso, es lo más recomendable. Si esto no fuera posible, al final, optamos por una decisión que creemos que responderá a nuestras preguntas, o se hará cargo de la situación.  Pero siento comunicarte, que la decisión que resulta no es sostenible a largo plazo, porque se basó en el miedo, apatía o tristeza, y cuando el estado emocional cambie, la decisión deberá cambiar con él. De no ser así, esto conduce a la inseguridad interior, la ambivalencia, la confusión y la pérdida de confianza en nosotros y en nuestro entorno. Míralo de esta manera: basura dentro, basura fuera. Es decir, el resultado de tomar decisiones desde ese estado emocional será proporcional a la cantidad de miedo, apatía o tristeza que tengas.

El segundo estado, que es superior al de la inercia, es el de ser "dinámico/a". Las emociones subyacentes a este estado son las del deseo, la ira y el orgullo.  Estos sentimientos  interfieren bastante menos en la concentración que el estado inferior anterior debido a que algunos pensamientos positivos pueden fluir y mezclarse con los sentimientos
negativos. Este es el estado del "buscavidas". Aunque las cosas se logran, el rendimiento es inconstante debido a la  alternancia de pensamientos e ideas positivas y negativas.  

Los sentimientos negativos como la ambición, el deseo, o el "probarse uno mismo" llevan implícito, en ocasiones la toma de decisiones  compulsiva o impulsiva. El principal factor de motivación es el propio beneficio personal. Por lo tanto, estas decisiones tampoco  son sostenibles a largo plazo, ya que  se basan en una situación gano-pierdo y no en una situación gano-gano. La decisión gano-gano habría ocurrido si los sentimientos y el bienestar de las otras personas involucradas en la situación se hubieran tenido en cuenta.


El tercer nivel y el más elevado es el estado de "paz", basado en los sentimientos de coraje, la aceptación y el amor. Al ser estos sentimientos puramente positivos y no perturbadores, por su propia naturaleza, nos permiten concentrarnos completamente en la situación y observar todos los detalles pertinentes. Debido al estado de paz interior, la inspiración trae las ideas que resuelven el problema. En este estado, la mente está libre de preocupación, y su capacidad para comunicarse y concentrarse no tiene impedimentos. 

De este estado vienen las soluciones a los problemas, que se sitúan en un contexto gano-gano; ya que todos se benefician, todos aportan su energía al proyecto y el éxito es compartido por todos. Caracteriza a los nobles proyectos que dan lugar a profundas mejoras en nuestra sociedad. En este nivel, descubrimos que en una situación cuando las necesidades de todos confluyen, nuestras propias necesidades son satisfechas automáticamente. La mente creativa sin impedimentos, encontrará una solución donde todos ganen y nadie pierda.

Tú eliges desde qué nivel de conciencia quieres tomar las decisiones. Si al  fijarte en una situación, te das cuenta de que una solución gano-gano no es posible, eso debe advertirte de que quizás tengas sentimientos interiores de no entrega bloqueando una posible solución perfecta. Observa tu estado emocional y ajústalo para que te proporcione la decisión correcta.

Lo imposible se hace posible tan pronto como estemos totalmente entregados a la situación y decidamos en armonía con nuestro entorno y optando siempre por bien común.


Extraído de "LETTING GO: THE PATHWAY OF SURRENDER" de Dr. David  L. Hawkins







viernes, 28 de junio de 2019

Objetivos para fluir, por favor...

A menudo escuchamos que es importante ponernos objetivos. Y es verdad, por muchos motivos.
Hacerlo, implica que tenemos cierto sentido de nuestra vida y que tenemos la intención de dirigirnos a un determinado punto. Nos hacen crecer. Las metas, ponen en marcha mecanismos conscientes e inconscientes para alcanzarlas, que son beneficiosos en sí mismos, independientemente de que las obtengamos o no. 

Por ejemplo, nos llevan a trazar un plan de trabajo  y pueden aumentar nuestra fuerza de voluntad y disciplina. Dirigen nuestra mente hacia un propósito y si somos tenaces,  evitan que nos dispersemos demasiado y que, en cambio, aunemos nuestros esfuerzos en pos de nuestra quimera.

Durante el camino, a veces arduo y complicado; otras, sencillo, siempre aprendemos algo. El camino o la desviación del mismo, forma parte de nuestro destino (en ambos sentidos). Suele decirse que el primer paso no te lleva donde quieres ir, pero te saca de donde estás. A veces, ese primer paso, nos coloca en otra casilla de salida diferente, con otras muchas opciones que antes no podíamos ver. Y como consecuencia, nuestro objetivo cambia. Es posible. Es correcto. Es fluir. No pasa nada. No es que seamos veletas. Al contrario, significa que nos escuchamos bien a nosotros mismos; aceptamos que nuestra posición ha cambiado y nuestras necesidades son diferentes. A veces, nos empeñamos en una cosa y las circunstancias de la vida se imponen en su contra. En esos casos, flexibilidad, reflexión, serenidad y aceptación. Quizás el objetivo que tanto deseamos no sea lo mejor para nosotros. Quizás haya otros planes mejores, más acordes con nuestras fortalezas y cualidades. A veces, no conseguir nuestro objetivo es lo mejor para nosotros, aunque no podamos verlo así, en un principio. Pienso que en mayor o menor medida, todos estamos conectados, y que las cosas suceden por una razón, la mayoría de veces incomprensible. La pregunta, cuando no conseguimos lo que nos hemos propuesto, no es "¿Por qué yo no lo consigo?", sino, "¿Para qué no lo he conseguido? Las circunstancias que envuelven tu vida te van dando, normalmente, pistas sutiles para indicarte el camino a tomar. A veces esas pistas son abruptas, terribles y ponen tu vida patas arriba. No desesperes. Si no lo has conseguido a la primera, puedes volver a intentarlo modificando algunas variables que intervengan. Pero, no te dejes la vida insistiendo. Estudia bien el entorno y abandona tu objetivo, sin miedo, quizás no es el momento adecuado. O quizás necesitas cambiarlo sin más.