Atrévete

"Lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos con lo que han hecho de nosotros". Sartre

martes, 21 de mayo de 2019

Las emociones positivas protegen nuestro sistema inmunitario"

Os dejo una entrevista al Dr. Alonso hecha para la web cuerpo y mente. ¡¡Leedlo hasta el final!!

Los estados emocionales se traducen inmediatamente en el estado físico. El distrés, esa sensación permanente de intranquilidad, cambia el funcionamiento hormonal y cerebral.





Mario Alonso Puig es médico especialista en cirugía general y del aparato digestivo desde hace más de 25 años, pero esconde un espíritu multidisciplinar que le ha permitido dedicarse al mismo tiempo a la medicina y al estudio de las interacciones entre los procesos psíquicos y su impacto en la salud y en las emociones. Esa misma inquietud le ha llevado a escribir e impartir conferencias y cursos sobre comunicación, creatividad y gestión del estrés. "Sé valiente y cambia tu vida". Este es el mensaje que Mario Alonso Puig nos transmite en su libro El Cociente agallas (Espasa).

Los peligros se crean en la imaginación

Su libro nos invita a un viaje cuyo destino es cambiar nuestra mente y nuestra vida. ¿Se trata de un trayecto peligroso, como el de los colonos americanos en su conquista del Oeste, o es un crucero tranquilo donde todo es previsible y sosegado? 
Se trata de un viaje valiente hacia nuestro interior, para explorar un nuevo territorio, el de nuestro auténtico potencial, y es un viaje más parecido al de los colonos, lleno de retos y desafíos, con la diferencia de que no hay que eliminar a ningún indio en el camino sino todo lo contrario. Hay que entender por qué esos indios se oponen a nosotros, saber comprender ese nuevo mundo y descubrir lo necesario para una vida más plena.
En esta aventura, ¿qué actitud convendría adoptar? 
Cuando alguien emprende un viaje de aventura tiene que estar mentalizado de que van a surgir contratiempos. Si ante el primer obstáculo –un río caudaloso, por ejemplo–, los colonos se hubieran echado para atrás jamás hubieran llegado a su destino. Este viaje estará lleno de noches oscuras, de desiertos inhóspitos y de precipicios profundos. Y únicamente nuestra determinación nos permitirá llegar al destino y, lo que es más importante, crecer y madurar durante el trayecto.
¿Cuáles son los obstáculos más comunes al intentar crecer humanamente? 
La mayoría de peligros e impedimentos no vienen precisamente del exterior, sino de nosotros mismos. A menudo tienen que ver con el miedo a lo desconocido y con nuestras exigencias de perfección. Un fragmento del Viaje a Itaca, de Konstantin Cavafis, encierra una verdad clarificadora sobre este tema: "Cuando te encuentres de camino a Ítaca, desea que sea un camino lleno de aventuras, de conocimientos. Y a los Cíclopes y a Poseidón no los temas. nunca los encontrarás, si mantienes tu pensamiento elevado". Y es que a veces los peligros residen y se crean en la imaginación.
¿Qué debemos llevar en nuestra maleta de viaje y qué conviene olvidar? 
Tendremos que dejar de lado esas ideas preconcebidas que tenemos de nosotros mismos, esos prejuicios que nos encasillan y que no nos dejan avanzar. Y nos hará falta una buena dosis de humildad, para reconocer que necesitaremos aprender cosas nuevas. También necesitaremos una actitud positiva para descubrir, y valentía y audacia para atreverse a penetrar en un terreno poco conocido. Pero sobre todo deberemos llenar la maleta de confianza. Fiarse de que la vida va a llevarnos a buen puerto, hacia un destino en el que seremos conscientes de nuestra verdadera naturaleza.
Usted afirma que este trayecto tiene tres etapas. ¿Cuáles son? 
La primera es conocerse y comprenderse. La segunda, superarse. Y la tercera, trascenderse para descubrirse. Tres etapas que nos revelarán cómo cambiar la mente para transformar nuestra vida. Mientras dure el trayecto deberemos cambiar aspectos profundos para poder explorar el territorio de nuestro auténtico potencial.
"Conócete a ti mismo", el famoso aforismo griego, no parece haber perdido vigencia... 
Sí. Y para comprendernos tenemos que saber cómo funcionamos. Descubrir por qué pasan las cosas es importante si deseamos cambiarlas. En el cerebro se encuentran muchas de las respuestas a nuestras dudas. El cerebro se une al cuerpo por cerca de 45.000 kilómetros de nervios, con lo cual es difícil explicar con pocas palabras todo su impacto. Lo que está claro es que los cien mil millones de neuronas afectan directamente a cada una de las células. Los descubrimientos de la neurociencia demuestran que es interesante entender dónde se gestionan las emociones y se movilizan los sentimientos a fin de tener un mayor autogobierno.
El hecho de que se formen nuevas neuronas en el cerebro, ¿nos puede ayudar? 
Ahora sabemos que el proceso de la neurogénesis (formación de neuronas a partir de células madre) se puede dar a lo largo de la vida y que es una herramienta para aumentar las capacidades. Si se produce a cualquier edad, quiere decir que seremos capaces de adaptarnos mejor a los cambios. Aunque la neurogénesis no es inmediata, potenciándola la podemos desarrollar. Por ejemplo, el ejercicio físico, la meditación y el aprender cosas nuevas la favorecen.

Cómo funciona el cerebro de las emociones

Para conocerse es importante ser conscientes de nuestras emociones. ¿existen estructuras cerebrales con un papel relevante sobre lo que sentimos?
Sí. Por ejemplo, los hipocampos. Están situados a ambos lados de los hemisferios cerebrales y tienen varias misiones: controlar el miedo, generar confianza e intervenir en los procesos de aprendizaje. Un hipocampo sano y efectivo favorece que tengamos mucho menos miedo, que aprendamos más deprisa y que tengamos más ilusión.
¿Y los podemos estimular?
El hipocampo también es susceptible al ejercicio físico, a las visualizaciones y es sensible a los estados emocionales. El ejercicio físico produce la liberación de una sustancia llamada BDnF, que favorece su crecimiento. Las personas que usan con frecuencia su memoria visual también ven reforzados sus hipocampos.
¿Y qué los perjudica?
Cientos de estados emocionales, como la ira, la frustración o el resentimiento, reducen los hipocampos y se asocian con la elevación de una hormona llamada cortisol y de un neurotransmisor excitatorio, el glutamato. La combinación de glutamato y cortisol produce una entrada intensa de calcio en la neurona y la daña. Cuando estas emociones negativas perduran sostenidamente producen una reducción de los hipocampos.
¿Hay otras estructura cerebrales a destacar a nivel emocional? 
Por supuesto. La ínsula de Reil es lo que yo denomino "la isla donde habita la intuición" porque recibe la información de las vísceras y les envía a su vez órdenes e información. Se trata de corazonadas, o intuiciones viscerales que provienen de lo más profundo de nuestro ser. Quien tiene una ínsula que funciona bien, puede sentir lo que le pasa en su interior, entenderlo y gestionarlo todo mejor.
¿Y el núcleo accumbens? 
Tiene una gran importancia en lo que se refiere a la motivación para llevar a cabo aquellas cosas que son valiosas para nosotros. Cuando tenemos ganas de ver a alguien por quien sentimos afecto se produce una activación del núcleo accumbens que produce esa sensación, por la que sabemos que vamos a tener una experiencia placentera. Las personas con ese circuito en perfectas condiciones encuentran una motivación sostenida para lograr sus metas. Sin esa anticipación agradable es difícil embarcarse en nuevos proyectos o disfrutar de un espíritu emprendedor.
¿Cómo influyen las diversas ondas cerebrales en la conciencia y las emociones?
La actividad eléctrica del cerebro responde a varios ritmos de ondas que influyen en las emociones: el beta, relacionado con estar alerta; el alfa, que se identifica con los estados de serenidad y tranquilidad en los que hay una mayor actividad del sistema nervioso parasimpático que favorece la recuperación física y mental; el ritmo zeta, que es un ritmo más hipnótico; y el delta, presente en el sueño profundo. Hay otro ritmo nuevo, descubierto más tarde: el gamma, más rápido que el beta y asociado a una extraordinaria alerta pero con profunda calma.
¿Y de donde surge la inspiración para superarnos? 
Curiosamente hay una zona del cerebro, en la región del lóbulo temporal, en la que se produce algo interesante justo antes de que una persona tenga un momento de inspiración o haga un inesperado descubrimiento. Y en las neuronas situadas a este nivel se produce una actividad de ondas gamma. Ese ritmo gamma es algo excepcional que se ha registrado también entre los monjes budistas cuando están en un estado de profunda meditación.
¿Y lo podemos activar?
Ese estado compagina una serenidad extraordinaria y una gran lucidez. Por esto no es raro tener ideas brillantes cuando estamos dando un paseo o bajo la ducha. Vale la pena estar relajado, porque cuando uno menos se lo espera surgirán ideas o revelaciones para seguir adelante.
¿Las emociones negativas también influyen en nuestra salud?
Un estado de ánimo positivo no solo está asociado a la serenidad y la paz interior sino que además favorece la salud y prolonga la vida. Cuando una persona está anclada en el resentimiento, la ira o la angustia, el tipo de hormonas que libera en la sangre son completamente distintas de las de cuando está tranquila y alegre. No nos debe extrañar que los estados emocionales tengan una traducción inmediata sobre el estado físico.
¿Se ha podido demostrar?
Sí, los estudios ha probado que las emociones positivas ayudan a la activación del sistema inmunitario y también producen, entre otros beneficios, un aumento en la sangre de la hormona del crecimiento, la prolactina y la oxitocina, importantes para el mantenimiento de tejidos, el estímulo de la acción de los glóbulos blancos que nos defienden frente a las infecciones y la protección del sistema cardiovascular.
Los pensamientos positivos son muy poderosos...
Pero todavía hay más. Varios estudios también han demostrado que un único pensamiento negativo mantenido durante un minuto es capaz de poner en una situación delicada unas horas a nuestro sistema inmunitario. Y el distrés, esa sensación permanente de intranquilidad puede también producir cambios en el funcionamiento hormonal y cerebral.
¿Somos positivos o negativos por naturaleza? 
Los descubrimientos científicos sitúan las emociones negativas en la región prefrontal derecha, con sentimientos como la ira, la desconfianza, la ansiedad o el miedo. En la izquierda predominan las positivas: confianza, alegría... Las personas que nacen con una actividad mucho más intensa de la zona anterior del hemisferio cerebral izquierdo tienden a ver el vaso medio lleno. Mientras que las personas que tienen una actividad más intensa en la región derecha poseen una tendencia a ver el vaso medio vacío.
¿Y podemos cambiarlo?
En la práctica, si en el día a día tendemos a la preocupación o al desánimo, tendremos que buscar cosas que sumen y no resten.

Salir de la zona de confort

A veces no seguimos adelante porque no recibimos el apoyo necesario. Muchas veces aparecen los ladrones de sueños...
Sí, así es. Como todo el mundo sabe hay ladrones que roban bancos. Pero hay otros ladrones que son igual de peligrosos. Son los ladrones de sueños, personas expertas en decirnos todo lo que nunca llegaremos a alcanzar, en recordarnos con frecuencia que no servimos para el trabajo, o en cortarnos las alas de los sueños que tenemos.
En cambio, siempre se dice que para conseguir nuestros objetivos debemos abandonar nuestra zona de confort... 
Sí, efectivamente, hemos de salir de ese espacio donde nos encontramos a gusto y cómodos, y abrazar la incertidumbre de la vida. Nuestra zona de confort se parece a un tiesto y nosotros somos el arbolito que está dentro. Al igual que cualquier planta, llegará un día que para que sus raíces sigan creciendo, continúe ganando envergadura y desplegando su potencial habrá que cambiarla de tiesto y trasladarla a un espacio mayor.
¿Ese es el momento de ser valientes, de lo que usted llama "el ahora yo"? 
Sí, hay que atreverse a superarse, a romper el tiesto y crecer. Una vez fuera de la zona de confort, al principio, nos sentiremos vulnerables, expuestos al sufrimiento y quizá nos acucie la necesidad de volver rápidamente allí donde no nos sintamos indefensos.
Y aparece el miedo... 
Como afirmaba el filósofo Ralph W. Emerson: "no conozco a ningún oponente que haya derrotado a más seres humanos que el miedo". Sí, al atrevernos a cambiar y al salir de esa zona de confort, de nuestra madriguera, se experimenta miedo. Esta situación incómoda se intensifica cuando la imaginación se pone en marcha.
¿Cómo luchar contra eso? 
Fundamentalmente, con alguna estrategia para evitar que la imaginación intensifique el miedo. Hay que ser capaces de hacerle frente en el presente, sin proyectarlo a nuestra vida futura. De esta forma el miedo se circunscribirá únicamente al aquí y al ahora. También se puede contrarrestar con una actitud positiva, teniendo fe en uno mismo, viendo los problemas como son y no peor de lo que son. O practicando la respiración abdominal, que se ha demostrado que tiene la capacidad de producir cambios en el cerebro y favorecer la secreción de la serotonina o las endorfinas, que mejoran la sintonía de los ritmos cerebrales.
La tercera etapa del viaje sería la de trascenderse, pero, ¿qué significa realmente?
Trascenderse quiere decir ir más allá de nosotros mismos. No es avanzar hacia fuera sino hacia dentro, hacia el interior de uno mismo. Es sencillamente descubrirse. Si descubres lo que tú eres en tu esencia no te afectará tanto si te va mejor o peor. Lo importante es que serás consciente de que tu valor es incuestionable y que tu esencia es perfecta, plena y completa.
¿Es el momento de tomar un nuevo rumbo?
Es la etapa en la que se puede descubrir y comprender aquello que llena nuestra vida de sentido. Y para esto debemos ser plenamente conscientes de que vivimos en un mundo material, pero también espiritual, y que este último puede formar parte de nuestra realidad, aportando un valor a la vida, sobre todo en los malos momentos. Creo que es interesante descubrir esa dimensión espiritual, ya que nos puede ayudar a ver las cosas con una perspectiva distinta. Y a través de ella podemos llegar a alcanzar la felicidad, esa meta que todos anhelamos.
Porque la pregunta clave al final de este largo y fructífero viaje no es si se puede ser feliz,
 sino si se está dispuesto a serlo.

lunes, 20 de mayo de 2019

¡OBJETIVO A LA VISTA! APROBAR LOS EXÁMENES


Cuando te has programado bien y has seguido todos los consejos propuestos en este libro, tienes todas las condiciones para que te salga bien cualquier examen. Si aún así, te sientes un poco nervioso/a, piensa que es normal; a todos nos pone un poco ansiosos el tener que enfrentarnos a un control o examen. De hecho, un poco de nerviosismo activa nuestro cerebro y nos predispone a la acción; demasiado, hace que aumenten nuestros niveles de cortisol y se bloquea nuestra capacidad de atención, concentración y memoria. 
La preocupación es un sentimiento que debemos evitar. Se entiende por preocupación todo sentimiento que te inmoviliza en el presente por cosas que pueden llegar a pasar en el futuro. Una preocupación nunca es equivalente a un plan de futuro. Los planes de futuro no suponen inmovilización, si no por el contrario previsión y preparación para hacer frente a las cosas buenas y malas de la vida, en este caso, los exámenes.😞
Ante una situación de enfrentamiento a un examen, la mayor parte de las preocupaciones (siempre que hayas estudiado y preparado lo suficiente) hacen referencia a aspectos sobre los que TÚ, no tienes ningún control, como por ejemplo: 
TÚ no puedes conocer las preguntas del examen antes de entrar en él.
TÚ no puedes prever en que lugar te vas a sentar.
TÚ no puedes prever que mañana esté nublado.
TÚ no te puedes evaluar a ti mismo antes de realizar el examen.
La consecuencia inmediata de la preocupación por factores externos a ti y que en la mayoría de los casos escapan a tu control es una pérdida de confianza y autoestima.  ¿Cómo crees que te saldrá el examen si pierdes la confianza en ti mismo, antes de empezar? Ya sabes la respuesta.
Con el fin de tener la estabilidad emocional necesaria para afrontar el esfuerzo que supone un examen, deberías:
 - Estar alejado/a , en la medida de lo posible, de las situaciones conflictivas.
- Sentirte optimista.

EL MOMENTO DEL EXAMEN
Como he comentado anteriormente, ante  el hecho de tener que realizar un examen, es normal que surja cierta ansiedad que puede llevarnos a un desequilibrio psíquico y a la pérdida del control de la situación. Lo peor en este caso, si no lo remediamos enseguida, es que este estado alterado,  influirá negativamente en tu atención, concentración y rendimiento.Para superar este momento de ansiedad que aparece sobre todo justo antes  del examen, es muy útil utilizar  diferentes técnicas de control que nos permitan restablecer nuestro equilibrio interno físico y mental y volver a tomar el control de la situación.

sábado, 11 de mayo de 2019

¿Ponen normas de clase los docentes conscientes?

Hablar de normas de clase, cuando hablamos de docentes y alumnos conscientes, resulta raro. Puesto que ellos, si practican el estado de consciencia de manera habitual no requerirán de normas de comportamiento. Lo más correcto en este caso, es quizás, una declaración de intenciones que sirva como recordatorio de la manera de entender la vida de este "colectivo consciente". 

Hasta ahora, las normas de funcionamiento que se utilizan en las clases ordinarias se limitan a establecer un código de conducta aceptado para la convivencia. Aunque últimamente, las tendencias son de redactar las normas  en positivo, haciendo hincapié en la conducta que deseamos promover, evitando la palabra no, aún podemos ver colgadas en muchas clases, normas de conducta, que, a pesar de ser acertadas y necesarias, se quedan en el ámbito superficial de los alumnos y son de aplicación y revisión externa únicamente. Sirven para guardar las apariencias y dar la imagen de una clase civilizada, pero no transcienden, es decir, no configuran un talante ni una forma de ser diferenciada.

Ejemplo de normas de clase clásicas:

  1. No molesto a mis compañeros.
  2. No me distraigo durante las explicaciones de los profesores/as.
  3. No hablo sin pedir permiso.
  4. No resuelvo los problemas pegando.
  5. No grito por los pasillos.
  6. Cumplo con mis tareas escolares.
  7. No presento mis cuadernos rayados o incompletos.
  8. No estropeo el material ni el mobiliario de clase.
Ejemplo de normas según la tendencia actual: (mucho más recomendable)
  1. Respeto a mis compañeros y a los profesores.
  2. Atiendo las explicaciones de mis profesores.
  3. Colaboro con mis compañeros en las tareas escolares.
  4. Respeto el turno de palabra.
  5. Utilizo un tono de voz bajo en mis intervenciones.
  6. Me desplazo por el colegio evitando hacer ruidos que perturben al resto de clases.
  7. Presento mis trabajos  en los plazos y forma indicados.
  8. Uso el material común con respeto y sentido común.
  9. Resuelvo los conflictos con mis compañeros dialogando y llegando a acuerdos.
Habitualmente, los primeros días de curso, los profesores inician un debate con sus alumnos para determinar las normas de la clase. Éstas son acordadas y redactadas por el grupo clase y son colgadas en alguna pared como recordatorio de lo que se espera de ellos. 

En mi opinión, el fracaso de estas normas de funcionamiento radica precisamente en ese "lo que se espera de ellos". Este tipo de normas presupone un locus de control externo, es decir, que para los alumnos, es el profesor quien en todo momento vigila si se están cumpliendo las normas, y en muchos casos premia o castiga en función de su grado de cumplimiento.

¿Cuál es mi propuesta para los profesores conscientes del s. XXI?
Como no puede ser de otra manera, y siguiendo con la metodología  de "educar para el ser" tratada en el Cuaderno Losias, vamos a trasladar el foco desde el locus de control externo, al locus de control interno. La pregunta a responder por el alumno, no es qué esperan el profesor o el colegio de mí;  sino como alumno, que espero yo de mí mismo para desarrollarme de manera plena y en armonía con el entorno.
Con este planteamiento, el profesorado guía al alumnado a  reflexionar de manera consciente sobre sí mismo/a. Como primer paso, harían el test online del profesor Seligman, para detectar sus fortalezas. (Test de fortalezas para niños y adolescentes). Esto, les confiere mucha confianza y un punto de partida sobre el que apoyarse; una imagen de sí mismos, coherente y que les posibilita  puntos de apoyo muy importantes para conseguir sus logros. 

Después, cuando cada alumno/a tiene el listado de sus fortalezas, es el momento en  el que el profesor/ a les plantea qué tipo de persona quieren ser, y qué actitudes y acciones posibilitarían el entorno de clase  adecuado para que se sintieran cómodos y en confianza para evolucionar como personas.  A partir de ahí, se dirige la conversación en torno a estos aspectos y podríamos redactar una guía para el bienestar.
Ejemplo de guía para el bienestar
  1. Disfruto participando en clase y aprendiendo nuevas materias, habilidades y conocimientos.
  2. El silencio nos ayuda a concentrarnos y hablar en voz baja es la mejor manera de colaborar.
  3. Aprecio  el trabajo bien hecho y me siento orgulloso/a de él.
  4. Creo en la bondad del ser humano, así que me esfuerzo por ser cada vez mejor persona.
  5. Afronto la vida con entusiasmo. Soy valiente.
  6. Persisto en las actividades aunque existan obstáculos y ayudo a los demás a superarlos.
  7. Soy consciente de los sentimientos de los demás. Practico la empatía.
  8. Trabajo bien en equipo. Cumplo las tareas asignadas y trato a todos mis compañeros/as como iguales.
  9. Digo siempre la verdad, pero jamás la uso para herir los sentimientos de nadie.
  10. Soy capaz de perdonar y aceptar mis defectos y los de los demás. Siempre doy una segunda oportunidad.
  11. Pienso que todos tenemos un propósito en la vida y que la existencia de los demás es tan importante como mía.
Os animo implementar una aprendizaje consciente en vuestras clases. Los buenos resultados están garantizados.






viernes, 10 de mayo de 2019

¿Te gustaría ser un docente consciente?

Seguramente te dedicas en cuerpo y alma a tu labor como profesor/a o maestro/a. Te quedas sin voz a final de semana porque insistes en repetir la lección cientos de veces, en voz muy alta, para que te escuchen bien los que se sientan al final y te llevas montones de libretas y exámenes a casa para corregir. Te pasas muchos "findes" preparando material extra para profundizar en los temas y en tus horas libres el equipo directivo te coloca apoyos  en otras clases para que no bajes el ritmo😒... todo eso, día tras día, semana tras semana. Además, participas en reuniones y claustros, donde se tratan generalmente los mismos temas, una y otra vez, porque raramente se resuelven. Te sientas y oyes reprimendas del equipo directivo: lo mal que se vigila el patio de recreo, que la gente se va antes de hora, que algunos aún no han presentado las programaciones, o que faltan listados... etc. ¿Te suena? En el fondo, un tormento de reuniones, donde apenas queda tiempo para felicitar  ni considerar a los profes que son innovadores, ni para plantear programas interesantes acordes con los talentos de los integrantes del claustro.

Las programaciones que se llevan a cabo, están dirigidas fundamentalmente a mantener  la institución y los requerimientos de las administraciones o a trabajar las áreas curriculares. Habitualmente, con bastante estrechez de miras, se ignoran temáticas y programas que podrían beneficiar tanto al profesorado como al alumnado y que ayudarían al crecimiento personal de la comunidad.

Como está de moda el tema de las emociones, algunos, dicen que las trabajan  en clase, cuando la verdad es que se trivializa en actividades en las que el alumnado escribe notitas y las guarda en la caja de las emociones, o en poner un cartel donde se felicita a algunos alumnos por su buen comportamiento. Actividades que, por aisladas y superficiales, considero absolutamente inútiles.

Es necesario que los centros educativos tomen conciencia sobre el tipo de persona que quieren formar. Si queremos lograr ciudadanos responsables, solidarios, calmados, resilientes, autodidactas, colaboradores... tendremos que crear programas específicos para lograrlo. Programas consensuados  y distribuidos de manera coherente entre los diferentes cursos, que permitan al alumnado descubrir sus fortalezas y potenciarlas para hacer un mundo mejor.

¿De qué sirve la educación si no es para lograr un mundo mejor? Qué importan las diferencias cognitivas de los alumnos si todos pueden llegar a ser igual de respetuosos y valiosos para la sociedad? ¿Por qué no centrar nuestros programas en la "educación del ser" en lugar de centrarlos en las diversas áreas de conocimiento?

Los docentes conscientes, se dan cuenta de esos matices, pero aún tienen poca influencia. Están en minoría y su voz resulta imperceptible ante el ruido del resto de docentes. A veces, hasta se les mira raro. La mayoría se conforma con decorar las paredes, elegir el tema del año, semanas culturales (que a menudo son más de lo mismo), organizar festividades de Navidad, fallas, carnaval, gymkanas...; pero, así no conseguiremos que nuestros alumnos maduren. Sólo los mantenemos entretenidos, infantilizados, más o menos implicados en sus tareas escolares y por lo general, bastante  ruidosos e individualistas. Todas esas actividades que mantienen ocupados tanto tiempo a los profes en su organización, no sirven para nada, o para muy poco. La escuela, no es una ludoteca. Los alumnos no construyen la  felicidad  a partir de hacer actividades diversas cuyo único fin es entretenerlos y mantener un programa de actividades "rico" y variado. Se equivocan al establecer el foco de la actividad en las apariencias.

Cuando se eligen talleres o actividades complementarias, a menudo se piensa en actividades manipulativas o excursiones que mantienen a los alumnos entretenidos, pero pocas veces se eligen las actividades en función de la capacidad de  transformación que pueden tener en la vida de los alumnos. Las actividades que promueven la introspección y la autoreflexión sobre la actitud y las creencias de uno mismo no son populares en el dosier de actividades complementarias de la PGA de los centros.

¿Cómo es que los centros no ponen el desarrollo de fortalezas del alumnado en primer lugar, como base de todo el aprendizaje, si es lo único que nos convierte en personas responsables y solidarias? Cuando los alumnos son conscientes de sus fortalezas y les animamos a ponerlas a prueba cada día y a usarlas, automáticamente, generan interés por las áreas curriculares que se convierten en vías de exploración y retos personales para el alumnado.

Programas como el de Aulas Felices, del equipo SATI de Zaragoza, deberían convertirse en el eje vertebrador de la enseñanza en toda España. Solo así, veremos el cambio a una sociedad más madura, equilibrada, solidaria y con más bondad.

Los docentes conscientes producen alumnos conscientes. Los alumnos conscientes se convierten en ciudadanos conscientes.

No te conformes, promueve el cambio desde tu centro.





jueves, 2 de mayo de 2019

¿Dominas tu subconsciente o te domina él a ti?



Qué bueno es calmar nuestra mente. Sentirnos tranquilos, en paz... y  ¡qué difícil! o quizás... no tanto.

Cada día de nuestra vida mantenemos una pugna más o menos armoniosa y constante entre tres elementos: el subconsciente, el consciente y nuestro ser superior. Además, yo añadiría que el cerebro también participa de manera independiente cuando le da la gana. Con todos los tira y afloja de estas entidades mencionadas, estar equilibrado y llevar una vida ordenada, resulta una tarea ardua, emocionante y a veces inquietante.
¿Quién tiene el mando? Antes de responder a esta pregunta, voy a contarte algunos detalles que las diferencian, de una manera sencilla y práctica.

Empezaré por el subconsciente. Este hace referencia a aquello que se encuentra por debajo del umbral de la conciencia. En general, el subconsciente se encarga de todas aquellas acciones que no somos capaces de percibir en primera instancia. Es decir, es el responsable de acumular datos en nuestra memoria y de ejecutar esos hábitos automáticos ya interiorizados. Se alimenta principalmente de emociones, pensamientos y sentimientos. El subconsciente, no se opone a tus deseos a priori, aunque sí reclamará que prestes atención a los suyos eventualmente. Por ejemplo, cuando nos proponemos ponernos a dieta o hacer ejercicio de manera habitual, el subconsciente, estará de acuerdo, incluso te animará, pero cuando llegue el momento de pasar a la acción... ¡AY! te intentará convencer de que mejor empiezas mañana, que total no has engordado tanto... que hoy ha sido un mal día... en fin, encontrará todas las excusas disponibles en su repertorio para evitar que lo hagas. Intentará con todas sus tretas mantener su homeostasis, o sea seguir como está (para bien o para mal).


El consciente, en cambio, es la parte racional, lógica y analítica del intelectoEn él  desarrollamos directamente la inteligencia y mediante la cual, adquirimos los conocimientos. La mente consciente es la que usamos para saber qué hacer y cómo hacer lo que vamos a hacer. Es con la que prestamos atención a los detalles y con la que llevamos a cabo nuestras acciones. Con ella planificamos y nos ponemos objetivos. Con ella, encontramos la fuerza de voluntad necesaria para acometer lo que nos proponemos. La mente consciente muchas veces hace uso de los recuerdos y las memorias almacenadas. Por lo tanto, de manera indirecta también se alimenta de emociones y sentimientos, aunque sobre todo usa el conocimiento.

Nuestro ser superior, es todo un enigma, pero no hay duda de que está ahí también. Es nuestra conexión con la energía suprema, con el Cosmos, o... con Dios. Gracias a él, (o a ella) tenemos aspiraciones espirituales y surgen de manera espontánea nuestras mejores acciones y pensamientos hacia el prójimo. Si nos dejamos guiar por él, nunca nos faltará de nada para sentirnos completos y poderosos. Podemos acceder a su sabiduría a través de la meditación. 

Teniendo en cuenta la opinión de los tres, hemos de vivir cada día de la mejor manera. Lo más beneficioso para nosotros es permanecer en estado de consciencia la mayor parte del tiempo. De esa manera podremos anclarnos en el momento presente y hacer los ajustes necesarios en la interpretación de la experiencia, para permanecer saludables y resilientes. Es fundamental que nuestro subconsciente se convierta en nuestro aliado siempre y que no le dejemos convertirse en nuestro peor enemigo.

Tomar las decisiones de manera consciente es la mejor manera de tomar decisiones correctas. Actuar de manera consciente, nos permitirá educar a nuestro subconsciente y adiestrarlo para que se ponga de nuestra parte, ya que las acciones repetidas se convierten en un hábito y entonces pasan a formar parte del repertorio de nuestro subconsciente. Esto mismo, hará que el subconsciente quiera mantenerlo, pues al subconsciente no le van mucho los cambios (ya que tiene que establecer conexiones neuronales nuevas y es perezoso). ¿Eso que significa? Pues que si no educas y controlas tu subconsciente perderás siempre la partida. Por ejemplo, digamos que eres aficionado al tabaco, o a tomarte algunas copas de más. En tu subconsciente ya hay muchas huellas de esos hábitos que has creado de manera inconsciente; por lo tanto, él habrá creado ya sus conexiones neuronales de estar habituado, por no decir que te has convertido en un adicto/a de esas substancias. Pero, un día cualquiera, te das cuenta, es decir, eres consciente de que no puedes seguir así y tomas la decisión de dejar el tabaco o el alcohol. En un principio, tu subconsciente no pondrá ningún impedimento, aceptará tu decisión sin más; pero en el momento más inesperado te solicitará su dosis habitual. A no ser que tu fuerza de voluntad sea megapoderosa, no tendrás nada que hacer. El subconsciente sacará sus armas y te rendirás. Solo una más... Y ya sabes el resto.

En fin, ¿qué podemos hacer entonces?  Mi primer consejo es que te dediques en cuerpo y alma a construir siempre un subconsciente sano y que pueda ser tu aliado en tu crecimiento y evolución  personal.
Si esto no ha sido posible hasta el momento, prueba a calmar tu subconsciente por un rato. Por ejemplo, cuando te pida un cigarrillo, dile: sí, dentro de media hora. Cuando pase este tiempo, te lo va recordar, así que tú le calmas: de acuerdo, dentro de una hora. Y así sucesivamente vas calmando y alargando el proceso. Tu subconsciente va a ir creando lentamente nuevas conexiones hasta que finalmente su estado normal sea el de no fumador o no bebedor. 

Esto es solo el punto de partida y está al alcance de tu mano. Por supuesto, hay programas específicos para deshacerte de adicciones y que te ayudarán a fortalecer todos los aspectos de tu ser. En psicoterapia existen métodos completos para ayudarte a controlar tu vida y si deseas más información contacta conmigo.

lunes, 15 de abril de 2019

El arte de la acción en la no acción, para adolescentes.

El frenético ritmo de vida actual, unido a  la necesidad de inmediatez y rapidez que nos transmite nuestra forma de vivirla, propia de una cultura occidental hace que deambulemos por la vida sobreocupados. 
Me gustaría que te tomaras unos minutos para reflexionar en un día cualquiera de tu vida. ¿Cómo te organizas? ¿se te escapa el tiempo de las manos?¿Tienes el tiempo que necesitas para relajarte y tomarte las cosas con calma, o por el contrario vas saltando de una actividad a otra sin apenas tener un minuto libre?

Si tu horario semanal resulta sobrecargado, has de saber que esto supone un desgaste psicológico inmenso y puede acarrear numerosas alteraciones en tu estado de ánimo, además de una fatiga crónica que te impida permanecer en clase atento/a y concentrado/a.
¿Serias capaz de adoptar una postura o un estado mental contrario? Esto es lo que propone el WU WEI, una filosofía oriental que, mediante la “no acción” o el fluir natural, nos anima a entender los problemas de otra manera. 

¿En qué consiste el Wu Wei?

De origen taoísta, el Wu Wei es un potente concepto filosófico que se puede traducir literalmente como “no-hacer” o “sin esfuerzo”. Según esta filosofía, la mejor manera de enfrentarse a una situación o circunstancia vital específica es no actuar. No obstante, ¡presta muchaatención! este concepto ha sido malinterpretado en la cultura occidental  puesto que el Wu Wei no defiende la pasividad“No actuar” no implica no hacer nada, sino hacer las cosas sin sobreesfuerzos y mediante el crecimiento personal. Dicho de otra manera, hacer las cosas de una manera sencilla y natural, sin buscar el apremio o forzar las situaciones.




Centra tu mirada en el mundo de la naturaleza, y pongamos por ejemplo el crecimiento de una planta. Ésta crece mediante la inacción, no fuerza su crecimiento; sin embargo, la planta continúa su desarrollo perfectamente hasta, incluso, poder llegar a convertirse en un fuerte árbol. 



El Wu Wei consiste en un estado mental en el que somos capaces de discernir entre aquello que realmente requiere un esfuerzo y aquello por lo que dicho esfuerzo solo será una pérdida de nuestro tiempo y energía
¿Y sabes cuándo es muy útil? Pues cuando estás haciendo un examen. Sí.  En cuanto te lo den, rellena tus datos personales y lee todas las preguntas con mucha atención. De esa manera, podrás decidir qué orden seguir para contestar a las preguntas, rentabilizando tu tiempo. Empieza por las que consideras más fáciles y te sabes bien. Luego sigue por las que te suenan, pero tienes que pensar un poco más; por último, trata de resolver las que no te sabes. De esta manera, si te quedas sin tiempo, habrás podido completar gran parte del examen con todas las garantías. Deja fluir los conocimientos, si has estudiado, recordarás.

  VIVE LA VIDA. A veces, cuando pensamos en una situación que tendremos que afrontar a medio o largo plazo, nos dejamos influenciar por ideas intrusivas (ideas que se nos meten en la cabeza) acerca de qué podría suceder o no, imaginando todos los escenarios posibles y malgastando una inmensa cantidad de energía. Es muy importante que no te dejes llevar por la inquietud o el desasosiego y que permanezcas tranquilo/a.  Ten en cuenta lo siguiente: 
     § Confía en los acontecimientos
     §  Aprovecha las circunstancias que se te presentan. 


No rehuyas  los desafíos escolares: hacer presentaciones orales, redacciones, exposiciones, trabajos en grupo, representaciones teatrales y otros proyectos de clase. Están ahí, no para hacerte la vida imposible, sino para ayudarte a evolucionar y progresar. Tus profesores/as no son tu enemigo. Los necesitas para aprender y madurar como alumno y como ser humano.


    Una vez ha pasado la situación o hemos resuelto el problema, 
        no debemos  pensar más en él, de lo contrario cabe la posibilidad 
             de que nos quedemos anclados en él, desgastando nuestra salud mental 
     e interfiriendo en nuestra capacidad para descubrir nuevas oportunidades.  
Es decir, si has hecho una exposición oralde un tema, 
y te ha salido “fatal”, después de la evaluación de tu profesor/a, 
céntrate en todas las propuestas de mejora que te haya hecho y
 olvida la situación en si. Ya ha pasado y no va a volver. 
    Ahora, el foco de tu atención  será  preparar la próxima exposición, 
sabiendo que estarás mejor preparado/a que la vez anterior.


Para ello, vas a desarrollar dos habilidades básicas:
1. Aprender a dejar de preocuparte: Recuerda que no consiste en ignorar las conflictos, sino más bien en poner las cosas en perspectiva  y darles la importancia objetiva que realmente se merecen, para a continuación elaborar el plan de acción
Si tienen solución, ¿por qué te preocupas? y si no tiene solución ¿por qué te preocupas también?”. 

2. Aprender a confiar: Es necesario que mantengas la confianza en el trascurso de la vida y los acontecimientos, así como en tu propia capacidad para afrontarlos. 
Esta, es la única manera de mantener la mente despejada y estar atentos a las oportunidades que se nos aparecen. ¡Y sobre todo!, conserva la calma a pesar de los conflictos o problemas que te puedan aparecer por el camino, ya que antes o después estos se solucionarán. 

RECUERDA: No hay que dejar nada por hacer, la idea es conseguir nuestras metas con el menor desgaste posible.

Hacer sin hacer significa centrarse en el momento presente y hacer en cada momento lo que corresponde. De esta manera surge el menor esfuerzo. Fluimos con la vida y permanecemos atentos a las oportunidades.

Extraído de "El cuaderno Losias" Cap. 5