Atrévete

"Lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos con lo que han hecho de nosotros". Sartre

miércoles, 24 de julio de 2013

Por la mañana, se han borrado todas mis reflexiones nocturnas. Todos mis pensamientos permanecen quietos y lejanos, acomodados en algún pequeño rincón  de mi inconsciencia. ¡Qué pena! Quisiera recuperarlos, pero ahora se encuentran mezclados con ideas diurnas, más propias de una madre que de una blogger. 

Anoche pensaba en lo encerrados que estamos cada uno en su propio mundo. Aparte de algunas incursiones momentáneas en la vida de los otros, nos mantenemos centrados en nuestras historias, la mayor parte del tiempo. Mirarnos el ombligo (¡no literalmente!) nos hace más vulnerables y propensos a sufrir, debido, en parte,  al aislamiento emocional que ello conlleva.

Algunas filosofías nos enseñan que debemos centrarnos en nosotros mismos para conocernos mejor. Predican, que sólo en el interior de nosotros está la clave para ser feliz. Es cierto, que de vez en cuando, conviene echar una mirada hacia adentro para chequear cómo van las cosas, pero no es recomendable permanecer allí demasiado tiempo, so pena de caer en el propio embelesamiento y aburrimiento.
Mirar dentro de nosotros, es como mirar en un pozo sin fondo. Podemos encontrar todo tipo de cosas y perderlas de vista en el mismo instante. Dependiendo del foco de nuestra mirada, podemos hallar todas nuestras cualidades (¡cuidado de no caer en la vanidad!) o, por el contrario, observar sólo nuestros defectos (¡atención a la depresión!). Lo más adaptativo para nosotros, sería no hacer mucho caso de lo uno ni de lo otro, ya que hasta el peor de nuestros fallos puede ser bien empleado en el contexto adecuado.

Mirar hacia afuera, es también una aventura. Es más arriesgado, porque, por lo general hay testigos de nuestras incursiones; pero también es más enriquecedor. Compartir experiencias, significa olvidar una parte de tí mismo y ponerla al servicio de los demás; así como aceptar intromisiones en tu propio mundo. Es, en las relaciones interpersonales donde nuestra forma de ser se pone a prueba, donde arriesgamos nuestro ego, al enfrentarlo a situaciones donde puede ser dañado o humillado. Y es en esos momentos cuando nuestra fuerza interior debe mantenernos íntegros y enteros, para no dejarse llevar por la marea exterior.

Por lo tanto, mi consejo es que alternemos, mirada hacia adentro; mirada hacia afuera, sucesivamente. Sin miedos ni reparos. Tengamos siempre presente que no somos ni tan maravillosos como creemos a veces, ni tan horribles. Y que el mundo tampoco. No es un camino de rosas, pero tampoco de espinas. En nuestro mundo interior cabe todo y en el exterior también. Lo apropiado es no juzgar con dureza ninguno de los dos, pensar que todo es efímero nos puede ayudar. Recordad que "nada es permanente excepto el cambio" (Heráclito).


martes, 23 de julio de 2013

El poder de las metáforas

“Las metáforas quizás sean una de las potencialidades más fructíferas del hombre. Su eficacia raya en lo mágico, y parece una herramienta para la creación que Dios olvidó dentro de una de sus criaturas cuando la creó”. JOSÉ ORTEGA Y GASSET.

Las metáforas pueden cambiar en un instante la vida de cualquier persona, incluso la tuya desde el mismo momento que accedas a que éstas trabajen para ti. De igual modo que permitimos que un avión nos transporte suavemente por los aires, cualquier individuo puede elevarse muy por encima de sus preocupaciones presentes.
Este tipo de narraciones destinadas a ayudar a la persona a que emprenda un proceso de desarrollo superior, conducen a un estado que la mayoría de la gente nunca pudo soñar, donde el fracaso y la adversidad no existen.
Las imágenes condicionen el pensamiento, y éste a su vez, poco a poco, van modelando tu personalidad. Estas narraciones están construidas y se cuentan con la intención de transmitir un nuevo punto de vista, procurando que el oyente se implique en el contenido estableciendo una relación consultiva y una búsqueda transderivacional que le facilite instrucción, enseñanza o cambio.
 Las metáforas no se limitan al campo literario o narrativo, a lo largo de nuestra existencia hemos ido construyendo imágenes subconscientes de nuestras capacidades, habilidades, recursos, y actitudes frente a los acontecimientos, que hemos transformado en mensajes metafóricos permanentes. Como en los sueños, todos y cada uno de nosotros posee un amplio surtido de metáforas que se repite casi a diario, y que condicionan la mente y en consecuencia el comportamiento —para bien o para mal— en la dirección en la que se mueve la alegoría. Bastaría con que nos diésemos cuenta de las metáforas que usamos en nuestras conversaciones e incluso las que pensamos aunque no las digamos. 
Si quieres que tu vida cobre una dimensión diferente, que tome un rumbo nuevo, que alcance cumbres más elevadas, obsérvalas, valóralas, y sustituye aquellas que te impidan el avance.
Enunciados potenciadores y positivos que generarían estados de estimulación y motivación, serían frases como:
Mi horizonte no tiene límite.
Mi meta es la cumbre.
Mi relación es una eterna primavera.
El trabajo es un baúl de sorpresas y fortunas.
Las tinieblas son el preámbulo de un nuevo día.
Camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
Estoy radiante como el amanecer.
Vivo como un explorador en busca de tesoros escondidos.
En cada esquina puede haber una llave.

Bibliografía:
·         Rosen, S. (1986) Mi voz irá contigo. Los cuentos didácticos de Milton H. Erickson. Paidós, B.        Aires
·         Watzlawick, P.; Weakland, J. y Fisch, R. (1976) Cambio. Formación y solución de problemas humanos . Herder,
·         Dufour Michel(1993)Cuentos para crecer y curar, editorial Siro.
·         Yalom, I. (2002): El don de la terapia. Ed. Emecé. Bs As.
·         Lakoff y Johnson. Metáforas de la vida Cotidiana. 1980. CATEDRA. España.

lunes, 22 de julio de 2013

La neurobiología de las Narrativas (o cómo contar historias es crear realidades)


La capacidad que tienen las narrativas de moldear el mundo es estudiada incluso por la agencia militar DARPA. Un análisis neuropolítico muestra que la realidad colectiva que vivimos es una construcción basada en el lenguaje y que si queremos transformar nuestra realidad, debemos de transformar antes nuestra narrativa.
Probablemente la gran aportación del pensamiento filosófico de la última mitad del siglo veinte fue estructurar y ahondar en la noción de que el lenguaje construye la realidad que experimentamos. Desde la famosa frase de Wittgenstein —”los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”— a la incansable desprogramación de Carlos Castaneda, bajo la máxima de que la descripción del mundo que nos hacemos se convierte en el mundo que percibimos, el psicoanálisis lacaniano o los túneles de realidad de Robert Anton Wilson (por solo citar algunos ejemplos), se consolida en la conciencia humana una idea que pertenece a la tradición oculta de la magia. Esta inseminación psíquica colectiva de la realidad como un constructo lingüístico se refuerza con los lenguajes de programación informática, en los que percibimos directamente que lo que vemos es en realidad la representación de un código, un lenguaje.

Esta noción que nace de la magia y del arte —donde decir es mover una fuerza psíquica, que puede volverse física— ha sido finalmente aprehendida por la neurociencia en las últimas décadas, descubriendo que para el cerebro humano escuchar una historia es prácticamente lo mismo que vivirla: tal es el poder de la narrativa. Y ahora no son solo los neurocientíficos que estudian las nueronas espejo o las compañías de neurormarketing las que están interesadas en estudiar “la neurobiología de las narrativas”, la misma DARPA, la agencia de tecnología militar de Estados Unidos, co-responsable en la invención de Internet, mostró recientemente interés por entender y cuantificar los mecanismos con los que operan las narrativas. Los militares y los agentes secretos se han infiltrado a la clase de literatura. Aleph de Pourtales.

jueves, 18 de julio de 2013

Encandilamiento

Una repentina susceptibilidad a la presencia, a la aparición de un hombre en particular... o una mujer. La urgencia de seguirlo con los ojos, de provocar encuentros "casuales", de observarlo con disimulo mientras trabaja; una sensibilidad exquisita a los pequeños detalles del cuerpo... los omóplatos debajo de la camisa, los huesos prominentes de las muñecas, el suave lugar debajo de la mandíbula donde asomaban los primeros pelos de la barba...
                                                                                                                                                           D.G.

Feliz cumpleaños Nelson Mandela!!!!


“Reflexión”
“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que seamos poderosos más allá de cualquier medida. Es nuestra luz, no nuestra oscuridad lo que más nos asusta. La misma no se otorga solamente a algunos de nosotros, sino que está en todos. Y, mientras que dejemos que nuestra propia luz brille, inconscientemente le damos permiso a otra gente a hacer lo mismo. Del mismo modo en que fuimos liberados de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente otros.”
Nelson Mandela
                                      Deseo que esta reflexión os inspire en el día de hoy.

 ¡Sé atrevido! Aprópiate  de la fuerza necesaria para no desistir jamás de tu lucha y de la fortaleza de espíritu para encontrar siempre la armonía sin dejar que el odio invada tu corazón a pesar de las injusticias.

miércoles, 17 de julio de 2013

¿El conflicto enseña? Parte 1

Hemos oído muchas veces que  aprendemos con los problemas; que es durante los conflictos de nuestra vida que llegamos a plantarnos cuestiones vitales y que encontramos conclusiones o soluciones que nos hacen "florecer". Pero, eso también ocurre en  momentos de aburrimiento o calma, ¿o no?
El conflicto, es realmente una fuente de reflexión. Incita a nuestra mente a buscar y obtener respuestas a incógnitas y situaciones dadas. Siempre he querido negarme a este principio. Nunca he querido aceptar que sólo con las malas experiencias (más o menos graves) damos un salto intelectual, madurativo o emocional. He querido pensar que también se aprende en momentos alegres o distendidos.
Ahora... No estoy tan segura. He podido comprobar que mayoritariamente, son los momentos peores los que te procuran lagunas de reflexión. Los momentos felices, en cambio nos envuelven, nos hacen flotar en una nube de tranquilidad que invade nuestro cuerpo y nuestra alma, dejándonos atontados y sin ganas de pensar... Uno, no se plantea jamás ante una circunstancia feliz ¿qué he hecho yo para merecer esto? Simplemente lo disfrutamos. Sin embargo, cuando algo no sale como esperábamos, si nos cuestionamos el porqué. ¿A qué se debe? Y es ahí, en ese preciso instante que comienza un proceso que puede durar un poco, mucho o... Toda una vida.

Recibimos los acontecimientos buenos de la vida como justos, necesarios y normales. Sin embargo, las desgracias no son nunca bien recibidas. Pero,  a cambio de este mal rollo que nos dan, nos procuran esa necesidad de replantear nuestros pensamientos, nuestras opiniones o nuestra forma de vida.

Son muchas las personas que después de hechos terribles en sus vidas, son capaces de reconstruirse a sí mismos y tomarse la vida de una manera diferente a como lo hacían antes de su desgracia.

Cuando "todo" nos va bien, nos dejamos llevar, nos dejamos mecer por la vida y disfrutamos sin rechistar. Eso es bueno también, ¿no? La mente también gusta de relajarse y es necesario cierta paz  espiritual y física para la evolución  y la supervivencia personal.

Este anhelo de paz también genera su propio movimiento.