Atrévete

"Lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos con lo que han hecho de nosotros". Sartre

lunes, 27 de mayo de 2013

Un día más...

Estar de mal humor es una desdicha incurable cuando la fuente u origen de ese estado se haya en nuestro entorno y no podemos alejarnos de él.

Debería decir que nuestro ambiente no debe pesar tanto y que nosotros tenemos la última palabra, pero, a veces ¡qué cuesta arriba se nos hace!

Trabajar en un entorno hostil, donde se han bloqueado y desprestigiado mis iniciativas, fraudulentamente, se convierte en una dura prueba diaria, donde me  trago el orgullo cada segundo del día y donde la hipocresía se convierte en mi más querido aliado. Por suerte, no estoy sola, cuento con algunos amigos leales.

Es cotidiano, ver como muchas de las ideas plasmadas en mi proyecto de dirección, que en su momento fueron valoradas con dos ceros por parte de "compañeras" miembros de la comisión de selección (amigas íntimas del actual equipo directivo),  hoy sean lanzadas letra a letra como propuestas de la nueva directiva, que pese a haber sido anulado su proyecto (por ser incorrecto) durante el mencionado proceso de selección, fue impulsada y favorecida por la inspección educativa para ocupar el cargo que actualmente ocupa. Algún día os contaré con pelos y señales que ocurrió hace dos años cuando presenté mi proyecto para dirigir una escuela pública de un pueblo muy cercano a Valencia. Por suerte, este curso es el último que pasaré aquí. 

He sido bendecida en el concurso de traslados.




miércoles, 8 de mayo de 2013

¿Hablamos de la actitud? ¿de cómo lo usamos? ¿de cómo nos limita? Está de moda decir que el pensamiento influye en nuestros actos. Todo aquello de la profecía autocumplida. Pero, ¿es cierto? ¿Alguien lo ha comprobado?

Bueno, bueno... es cierto que no se puede ir por la vida pensando en lo mal que nos va todo, en lo inútiles que somos o lo incapaces de conseguir aquello que deseamos. Yo misma, me he dado cuenta de que si tengo una actitud positiva y alegre me salen mejor las cosas. O ¿es que salen como siempre pero yo las interpreto como buenas porque las veo desde un prisma positivo? ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? je, je.

Estar alegres e ilusionados, ciertamente nos hace encarar cada mañana en buena  forma física y mental. Sabemos que estar enamorados mejora los días en sí mismos, haciendo que valga la pena vivirlos. El objetivo, pues, sería encontrar un amor, o algo que lo sustituya y que obre igual en nuestro cuerpo y mente. Pero eso implica que ponemos nuestra ilusión en un agente externo y ello conllevaría la tristeza y amargura inmediata cuando este  desaparece. Por lo tanto, tampoco es una solución duradera. Volvemos entonces a nosotros mismos. Hay que buscar dentro. Pero, ¿y si no vemos nada en nuestro interior por el momento? o ¿Y si hemos perdido la esperanza de encontrarlo?

¿Nos ayudarán los mantras positivos, que repetiremos cada mañana?
“Yo despierto al genio que habita en mí reciclando mi vida y mi entorno”.
 “Yo tengo fuerza, voluntad y vitalidad”

Y si asumimos el reto: “Yo soy la causa de mis efectos, asumo la responsabilidad de lo que me pasa y el reto de mejorarlo”.

  ¿Qué os parece si lo intentamos? ¿Qué pensáis?


¿Qué tal lleváis la semana? El miércoles marca el ecuador de nuestra esclavitud más útil: el trabajo. Parece que en estos tiempos de crisis, donde el trabajo escasea y pocos lo tenemos, está mal visto quejarse de lo hartos que estamos de madrugar cada mañana y entregar ocho horas de nuestra vida a algo que raras veces nos llena. 
¿Qué nos aporta el trabajo? En primer lugar, nos permite sobrevivir, mantenernos a flote y poder llevar una vida más o menos digna. Después, si nuestro sueldo es "decente",  dinero para adquirir el objeto de nuestro deseo. Por último, diría que el trabajo es una fuente de relaciones interpersonales, donde si encuentras personas afines, puedes pasar verdaderos buenos momentos. Claro, que también están aquellos compañeros que no soportas y con los que te ves obligado a convivir durante algunas horas. 

Conclusión: ¡Es un asco trabajar y encima está mal visto quejarse!

martes, 7 de mayo de 2013

Intentar recomponer una vida cuando ésta, no está rota, es más dificil que cuando uno ha tocado fondo. Cuando estás al límite, la propia inercia te lleva de nuevo hacia arriba, porque no queda otro sentido posible. Esas ansias por estar mejor y por sentirnos bien, nos proyectan y nos mantienen con la motivación necesaria para conseguirlo.

Salir de una existencia mediocre y monótona no es tan fácil. Dar un giro a nuestra vida, requiere muchas veces de un impulso que se nos escapa; de un coraje y una valentia que huye de nosotros, sorprendiéndonos en un estado catatónico desde el que es imposible reaccionar.¿Por qué? Pues porque nuestra vida, tal como es, no será nuestro estado ideal, pero es familiar y cómoda para nosotros. Apenas requiere de nuestra intención, ni de nuestra atención. Simplemente podemos dejarnos llevar... Un día nos lleva al siguiente, luego a otro, y así sucesivamente.

Aún así, a veces, de nuestro interior surge esa chispa que pide cambio; que clama atrevimiento, pero ... es tan sutil. Pronto, la rutina de la vida nos envuelve, nos reclama de nuevo con sus prisas, sus problemas, sus requerimientos... y entonces nos alejamos, sin percatarnos, de nuestras inquietudes, porque solventar el día a día requiere de toda nuestra energía.

Y postergamos.

Postponemos nuestros sueños, nuestras metas más queridas para momentos más tranquilos, más adecuados. Esperamos una pausa de la vertiginosa realidad, para volver otro día, aunque sólo sea con el pensamiento o con la imaginación a nuestros lugares preferidos. Allí donde todo es posible, donde caben todas nuestras competencias. Recreamos en nuestra mente un mundo a nuestra medida; sin limitaciones, donde nuestras esperanzas son una realidad.

La cuestión, está en mantener viva esa imagen y atreverse a dar el paso: elevar la fantasia a la categoría  de lo real.

¿Qué supone esto? ¿cambio de trabajo? ¿cambio de pareja? ¿reencontrarnos con la alegria? Enriquecer nuestra vida puede suponer algo muy distinto para cada uno de nosotros. Puede depender de determinados factores materiales, pero también puede incluir ciertos cambios emocionales igualmente difíciles de alcanzar. Por todo ello, una decisión poderosa y una planificación de la estrategia a seguir, pueden ser las claves del cambio.

A menudo, aún sabiendo todo eso, seguimos atrapados. ¿Qué nos impide dar el paso decisivo? ¿Es el coste de oportunidad? ¿Tenemos tanto miedo a la rutina  como miedo a perderla? ¿Qué seríamos nosotros, sin nuestras frustraciones, nuestra tristeza, nuestras lagunas...?

¿Qué pensáis vosotros?