Atrévete

"Lo importante no es lo que hacen de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos con lo que han hecho de nosotros". Sartre

lunes, 15 de abril de 2019

El arte de la acción en la no acción, para adolescentes.

El frenético ritmo de vida actual, unido a  la necesidad de inmediatez y rapidez que nos transmite nuestra forma de vivirla, propia de una cultura occidental hace que deambulemos por la vida sobreocupados. 
Me gustaría que te tomaras unos minutos para reflexionar en un día cualquiera de tu vida. ¿Cómo te organizas? ¿se te escapa el tiempo de las manos?¿Tienes el tiempo que necesitas para relajarte y tomarte las cosas con calma, o por el contrario vas saltando de una actividad a otra sin apenas tener un minuto libre?

Si tu horario semanal resulta sobrecargado, has de saber que esto supone un desgaste psicológico inmenso y puede acarrear numerosas alteraciones en tu estado de ánimo, además de una fatiga crónica que te impida permanecer en clase atento/a y concentrado/a.
¿Serias capaz de adoptar una postura o un estado mental contrario? Esto es lo que propone el WU WEI, una filosofía oriental que, mediante la “no acción” o el fluir natural, nos anima a entender los problemas de otra manera. 

¿En qué consiste el Wu Wei?

De origen taoísta, el Wu Wei es un potente concepto filosófico que se puede traducir literalmente como “no-hacer” o “sin esfuerzo”. Según esta filosofía, la mejor manera de enfrentarse a una situación o circunstancia vital específica es no actuar. No obstante, ¡presta muchaatención! este concepto ha sido malinterpretado en la cultura occidental  puesto que el Wu Wei no defiende la pasividad“No actuar” no implica no hacer nada, sino hacer las cosas sin sobreesfuerzos y mediante el crecimiento personal. Dicho de otra manera, hacer las cosas de una manera sencilla y natural, sin buscar el apremio o forzar las situaciones.




Centra tu mirada en el mundo de la naturaleza, y pongamos por ejemplo el crecimiento de una planta. Ésta crece mediante la inacción, no fuerza su crecimiento; sin embargo, la planta continúa su desarrollo perfectamente hasta, incluso, poder llegar a convertirse en un fuerte árbol. 



El Wu Wei consiste en un estado mental en el que somos capaces de discernir entre aquello que realmente requiere un esfuerzo y aquello por lo que dicho esfuerzo solo será una pérdida de nuestro tiempo y energía
¿Y sabes cuándo es muy útil? Pues cuando estás haciendo un examen. Sí.  En cuanto te lo den, rellena tus datos personales y lee todas las preguntas con mucha atención. De esa manera, podrás decidir qué orden seguir para contestar a las preguntas, rentabilizando tu tiempo. Empieza por las que consideras más fáciles y te sabes bien. Luego sigue por las que te suenan, pero tienes que pensar un poco más; por último, trata de resolver las que no te sabes. De esta manera, si te quedas sin tiempo, habrás podido completar gran parte del examen con todas las garantías. Deja fluir los conocimientos, si has estudiado, recordarás.

  VIVE LA VIDA. A veces, cuando pensamos en una situación que tendremos que afrontar a medio o largo plazo, nos dejamos influenciar por ideas intrusivas (ideas que se nos meten en la cabeza) acerca de qué podría suceder o no, imaginando todos los escenarios posibles y malgastando una inmensa cantidad de energía. Es muy importante que no te dejes llevar por la inquietud o el desasosiego y que permanezcas tranquilo/a.  Ten en cuenta lo siguiente: 
     § Confía en los acontecimientos
     §  Aprovecha las circunstancias que se te presentan. 


No rehuyas  los desafíos escolares: hacer presentaciones orales, redacciones, exposiciones, trabajos en grupo, representaciones teatrales y otros proyectos de clase. Están ahí, no para hacerte la vida imposible, sino para ayudarte a evolucionar y progresar. Tus profesores/as no son tu enemigo. Los necesitas para aprender y madurar como alumno y como ser humano.


    Una vez ha pasado la situación o hemos resuelto el problema, 
        no debemos  pensar más en él, de lo contrario cabe la posibilidad 
             de que nos quedemos anclados en él, desgastando nuestra salud mental 
     e interfiriendo en nuestra capacidad para descubrir nuevas oportunidades.  
Es decir, si has hecho una exposición oralde un tema, 
y te ha salido “fatal”, después de la evaluación de tu profesor/a, 
céntrate en todas las propuestas de mejora que te haya hecho y
 olvida la situación en si. Ya ha pasado y no va a volver. 
    Ahora, el foco de tu atención  será  preparar la próxima exposición, 
sabiendo que estarás mejor preparado/a que la vez anterior.


Para ello, vas a desarrollar dos habilidades básicas:
1. Aprender a dejar de preocuparte: Recuerda que no consiste en ignorar las conflictos, sino más bien en poner las cosas en perspectiva  y darles la importancia objetiva que realmente se merecen, para a continuación elaborar el plan de acción
Si tienen solución, ¿por qué te preocupas? y si no tiene solución ¿por qué te preocupas también?”. 

2. Aprender a confiar: Es necesario que mantengas la confianza en el trascurso de la vida y los acontecimientos, así como en tu propia capacidad para afrontarlos. 
Esta, es la única manera de mantener la mente despejada y estar atentos a las oportunidades que se nos aparecen. ¡Y sobre todo!, conserva la calma a pesar de los conflictos o problemas que te puedan aparecer por el camino, ya que antes o después estos se solucionarán. 

RECUERDA: No hay que dejar nada por hacer, la idea es conseguir nuestras metas con el menor desgaste posible.

Hacer sin hacer significa centrarse en el momento presente y hacer en cada momento lo que corresponde. De esta manera surge el menor esfuerzo. Fluimos con la vida y permanecemos atentos a las oportunidades.

Extraído de "El cuaderno Losias" Cap. 5





jueves, 11 de abril de 2019

¡Cuidado! ¡Falsa alarma!

He terminado de leerme el libro del neurólogo Arturo Goicoechea, "Migraña, una pesadilla cerebral". Me ha encantado. En él, ofrece la tesis de que "el cerebro migrañoso, no nace, sino, se va construyendo a lo largo del aprendizaje, influido no solo por la genética, sino principalmente por la información  que recoge de su entorno". Gran parte de esta información  procede de los profesionales y su contenido facilita el inicio y desarrollo de las crisis. Según él, la migraña contiene la estructura de la fobia, del miedo irracional, de las pesadillas, en este caso centradas en lo que pudiera suceder en el interior del craneo. 

Al parecer, algunas personas tenemos un cerebro un tanto asustadizo y miedica, que pone en marcha alarmas fake de peligro para la cabeza y "se activa el programa electrónico  de emergencia: los sensores dormidos (un tipo de sensores capaces de generar daño, obviamente solo si se les despierta) aumentan con su presencia la población de micrófonos en la cabeza". "Aún en ausencia de daño, basta la valoración del peligro por parte del cerebro para que traslade la preocupación a la zona bajo sospecha y se produzca allí la liberación  de unas moléculas  llamadas SP y CGRP" y a partir de ahí... a sufrir.

Es decir, que el hecho de que nos duela la cabeza, sin tener ningún daño en ella, es fruto de una pesadilla de nuestro cerebro, de una falsa alarma. La propuesta para que la cabeza deje de amargarnos la vida, pasa por razonar con nuestro cerebro y convencerle de que nuestra cabeza no está amenazada, nuestro organismo no corre peligro y de que es una falsa alarma. "Confiar en el poder de las convicciones. Respetarlas y construir sólidos argumentos que mantengan un alto grado de confianza en que en la cabeza no sucede nada pero el cerebro está actuando como si fuera a suceder" Y todo esto sin agobiarnos... no vaya a ser que pongamos a prueba la teoría del proceso irónico, o sea, la obstinación del cerebro a negarnos lo exigido imperiosamente.

Hay dos cosas que me gustan mucho de esta tesis del Dr. Goicoechea. La primera es que me ha dado mucha esperanza en poder controlar mi cerebro, con argumentos firmes y convincentes  y terminar así con las migrañas que sufro desde hace mucho tiempo. Segundo, la importancia que le da a la educación y la cultura en la transmisión de creencias, que en este caso inciden en el desarrollo de este síndrome.  Esto, lo relaciono yo con gran parte de mi trabajo en las psicoterapias, para detectar las creencias que nos limitan y cambiarlas por otras que nos permitan crecer. Para ello, la psicología cognitiva-conductual,  la psicología positiva y las terapias de tercera generación como el Mindfulness, son una gran ayuda.

En este campo, es verdad, que juego con ventaja. El conocimiento de las técnicas que se pueden aplicar me facilita convencer a mi cerebro y poder poner en marcha todas las sugerencias que el Dr. Goicoechea propone. Ya he comenzado y de momento... tiene buena pinta. Mi cerebro parece estar aceptando los argumentos y el dolor va desapareciendo. Sé que es cuestión de tiempo y constancia. La meditación, dos veces al día, también me está ayudando mucho. 

Si sufrís de migraña, desde aquí, os animo a compraros el libro: "Migraña, una pesadilla cerebral" de Arturo Goicoechea. Es una revelación.


Si necesitáis ayuda para convencer a vuestro cerebro, siempre podéis acudir a vuestra psicóloga de cabecera. Recordad que no solo estamos para tratar trastornos mentales, sino para ayudaros en vuestra vida cotidiana, con herramientas y recursos que os hagan la vida más fácil. Consigue que tu cerebro sea tu mejor aliado.



jueves, 4 de abril de 2019

FLUIR para ser FELIZ

Según el psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi, “la felicidad no es algo que sucede. No es el resultado de la buena suerte o del azar. No es algo que pueda comprarse con dinero o con poder. No parece depender de los acontecimientos externos, sino más bien de cómo los interpretamos. De hecho, la felicidad es una condición vital que cada persona debe preparar, cultivar y defender individualmente. Las personas que saben controlar su experiencia interna (cómo viven las cosas) son capaces de determinar la calidad de sus vidas, eso es lo más cerca que podemos estar de ser felices.”


Entonces, ¿cómo vamos a encontrar la FELICIDAD?
Parece ser que no podemos ir por ahí buscando la felicidad, de aquí para allá porque no la vamos a encontrar. Resulta, que ésta surge al estar totalmente involucrados en cada detalle de nuestras vidas, sea bueno o malo. Entonces, si no hay ruta directa y no hay mapa, ¿qué haremos para hallarla?  Pues, depende de nosotros, de nuestra capacidad de controlar lo que sucede en nuestra conciencia momento a momento. Cada persona lo  puede conseguir en función de su propio interés  y creatividad. Te propongo un viaje por el reino de tu mente. Con un poco de esfuerzo intelectual, un compromiso de reflexionar y pensar críticamente acerca de tu propia experiencia, te encontraras sin darte cuenta en el flujo de la felicidad y del bienestar.

“Se sabe que las personas más felices son aquellas que tienen ganas de vivir, están abiertas a una gran variedad de experiencias, siguen aprendiendo hasta el día de su muerte y tienen fuertes lazos y compromisos con otras personas y con el entorno en que viven. Disfrutan de todo lo que hacen, incluso aunque sea algo tedioso o difícil, pocas veces se aburren y pueden tomarse con calma cualquier cosa que les suceda.  Su mayor fuerza reside en que controlan sus vidas.” (Mihaly Csikszentmihalyi) 

 Conviene tener en cuenta, que muchas veces,  las raíces de nuestro  descontento son internas y cada persona debe enfrentarse a ellas individualmente, con su propio poder. Al final,  es nuestra manera de responder a las tensiones lo que determina si vamos a sacar provecho de nuestra mala fortuna o vamos a sentirnos fatal.


Generalmente, en nuestra vida podemos tener muy poca influencia sobre las fuerzas que interfieren en nuestro bienestar. Venimos a este mundo en una familia que no hemos elegido y con un cuerpo y una biología particular. Desde pequeños, deciden nuestros padres por nosotros qué ropa nos ponemos, a qué colegio vamos, qué amigos podemos frecuentar, qué tenemos que comer y cuándo… Después, de mayores, otras circunstancias también ejercen su influencia en nuestra vida: jefes, leyes, gobiernos, estatus social, poder adquisitivo… Por lo tanto, apoyar nuestra felicidad en circunstancias externas a nosotros es muy arriesgado y altamente desaconsejado.

En realidad, cómo nos sentimos, nuestra felicidad, la alegría de vivir, dependen en último término y directamente de cómo la mente filtra e interpreta las experiencias cotidianas. Si somos o no felices depende de nuestra armonía interna y no del control que somos capaces de ejercer sobre los acontecimientos de nuestra vida. 

Se trataría, en el fondo de no perder la oportunidad de tener una vida que valga la pena vivir. 
En el siguiente diagrama, ideado por el Profesor Martin Seligman de la Universidad de Pensilvania, se encuentran representados tres grandes factores que influyen en nuestra felicidad. ¿Sabrías identificar qué peso tiene cada uno de ellos? Si has leído con atención los anteriores párrafos, te resultará sencillo.




……… Factores genéticos (nuestro físico, salud, estado mental, todo lo heredado de nuestros padres)
………. Circunstancias de la vida (lo que nos pasa)
………. Acción voluntaria (lo que nosotros hacemos, la manera de enfrentarnos a los problemas)








Tener este diagrama presente en tu vida, te ayudará a ver las cosas desde otro punto de vista. Dar la importancia adecuada a las circunstancias y centrarte en enriquecer tus fortalezas es la clave para superar tu genética y fluir para ser feliz.










Si quieres saber cómo usar esta información para mejorar tu vida y tomar las riendas, no dudes en ponerte en contacto conmigo.


Ahora mira, a ver si has acertado:
Verde: Rango base, factores genéticos:50%
Naranja: Circunstancias de la vida:10%
Morado: Acción voluntaria: 40%

Extraído de "El cuaderno Losias"  cap. 5 de María López de Silanes